El episodio más estruendoso de la relación bilateral parece haber quedado atrás, al menos por el momento: hace casi dos meses, tras respaldar al aliado Flávio Bolsonaro en la convención del Partido Liberal en San Pablo y dirigir ataques verbales contra Lula, Milei se guardó de dar más peleas públicas y relajó su respaldo al rival del presidente brasileño en la campaña que se avecina.
Más allá de esa decisión de no inmiscuirse de forma directa durante buena parte de la contienda, desde el Gobierno argentino optaron por no explicar públicamente las razones, pero Milei y toda su administración monitorizan de cerca lo que ocurra en los comicios del próximo domingo. El resultado podría definir si Brasil, la mayor economía del Mercosur y socio clave, se suma a esa ola de gobiernos de derecha que algunos mencionan como “la ola azul”, o si continúa siendo un bastión de la izquierda, alejado de la órbita que lidera EEUU.
“Hubo una decisión del Gobierno de no complicar más las cosas, aunque con Milei nunca se sabe”, coinciden desde el Palacio San Martín y Itamaraty. Con el vínculo entre ambos países reducido al nivel de encargados de negocios y con embajadores esperando instrucciones para regresar a sus puestos, los contactos institucionales siguen, pero está claro que la relación entre Milei y Lula ya no tiene retorno. “A nadie le conviene que esto escale. Ni a los empresarios, ni a los gobiernos”, señaló una fuente con conocimiento directo del vínculo bilateral.
Aun así, Milei volvió a criticar a Lula, sin alcanzar la repercusión de episodios anteriores. En una entrevista con Le Point, el libertario mantuvo la acusación de “ladrón” hacia Lula da Silva y expresó “grandes esperanzas de que mi amigo Flávio Bolsonaro gane las elecciones de octubre para avanzar hacia un saneamiento liberal indispensable”. “¡Lula es un ladrón! Salió de prisión gracias a un resquicio administrativo argüido por un juez cómplice”, afirmó en relación al presidente brasileño, a quien no ve desde la cumbre del Mercosur en Foz de Iguazú, diciembre pasado.
En cuanto al presidente Lula, en plena campaña para su reelección vinculada principalmente a enfrentar a Trump como rival, no respondió directamente a Milei, y, en su lugar, aludió al “complejo de inferioridad de los presidentes de América Latina” que se sumaron al Escudo de las Américas promovido por el magnate estadounidense. “Milei no tuvo incidencia en esta campaña; Lula optó por competir con Trump”, comentó a este diario Ricardo Della Coletta, periodista de Folha de São Paulo.
A nivel técnico, desde el lado libertario afirman que el trabajo continúa a fondo. El exembajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi —quien fue apartado por Brasil a principios de agosto— participó el fin de semana de la Feria Internacional de Turismo (FIT) en la Rural, con la esperanza de regresar a Brasilia, gane o no la primaria, conforme a las circunstancias.



