CÓRDOBA (Enviado especial). Argentina comenzó a transitar la era post-Messi con una victoria contundente ante Bolivia: 4-0, en un Kempes con aforo reducido y un clima de cercanía entre aficionados; fuegos artificiales, un show de cuarteto en el entretiempo y un equipo que marcó el ritmo desde el inicio. El resultado dejó sensaciones positivas para los históricos y para las nuevas apuestas del entrenador Lionel Scaloni, además de la certeza de que hay virtudes y aspectos por ajustar, pero manteniendo la misma idea de juego. Entre las novedades, incluso Cristian Romero celebró como capitán y se anunció en la red, sumando un capítulo más al tramo festivo del día.
El estadio, escenario de la primera jornada en la que Scaloni ya no miró solo a Messi, fue testigo de una transición controlada. Bolivia apostó por una salida conservadora, con una línea de cinco casi pegada a su arco y entregó la iniciativa a la Argentina. En ese contexto, varios jóvenes aprovecharon la oportunidad: Nicolás Paz, llamado a ocupar un rol cada vez más central en el ataque, y Gianluca Prestianni recibieron minutos de oscilar entre promesa y realidad, mientras Exequiel Palacios aportó experiencia al caerle la responsabilidad de la generación de juego tras la suspensión de Leandro Paredes.
Scaloni modificó seis nombres respecto a la formación de la final frente a España. Ausentes por sanción quedaron Paredes y Enzo Fernández; también quedó fuera Gonzalo Montiel y Rodrigo De Paul, mientras Nicolás Tagliafico no pudo jugar por una molestia y Nicolás González permaneció entre los relevos. Con estos cambios, el entrenador buscó observar a piezas que podrían ganarse un lugar en el primer tramo de amistosos de la fecha FIFA, con Burkina Faso y la despedida de Messi ante Benín a la vista.
A pesar de los retoques, las líneas y el concepto siguieron intactos. Argentina dominó la posesión y, tras merodear el área durante buena parte del encuentro, encontró concretar en dos tramos decisivos. Lautaro Martínez convirtió de frente a la red tras un pase de Alexis Mac Allister, y Nicolás Paz anotó tras una asistencia de Palacios. Con ese doblete, Lautaro alcanzó 41 goles con la camiseta argentina y quedó a un paso de Sergio Agüero en el historial histórico.
Paz mostró, además, su participación activa en la pelota parada y su movilidad constante: partió desde la derecha, modificó su perfil para acercarse al centro y buscar conexiones con el arco rival, aspecto que Scaloni pretendía reforzar con más minutos en el Mundial y en este inicio de ciclo. En los próximos amistosos ante Burkina Faso y Benín, Argentina continuará puliendo un proyecto que, más allá de las pruebas, mantiene una idea de juego clara y la necesidad de seguir afinando detalles para el cierre de esta etapa previa a la siguiente.



