En un cruce de conversaciones entre varios empresarios grandes del sector consumo, con habitual seguimiento de la dinámica en el AMBA, emergió una lectura común: casi ocho de cada diez comercios que se inauguran en la actualidad están orientados a comercializar productos importados de China. Entre los rubros citados figuran joyería, juguetes con falta de controles sanitarios, cosméticos, textiles, gorros, parlantes y objetos de decoración que llegan en contenedores al Puerto de Buenos Aires y se disparan por la ciudad y el Conurbano. En las peatonales pueden verse tres o cuatro comercios que ofrecen lo mismo. El fenómeno también alcanza a algunas ciudades costeras del interior. Se lo describe como una versión contemporánea del “Todo por $2” de los noventas, pero ahora en un marco de escasez de ingresos que se traduce en bajas ventas.
En lo político-económico, el gobierno de Milei parece convivir con una misma crisis que marcó el cierre del primer mandato de Carlos Menem, según análisis en circulación entre actores financieros. Aun ante presiones desde su propio bloque para activar la economía y ajustar el tipo de cambio, el ministro de Hacienda, Luis Caputo, mantiene como eje la paridad cambiaria casi “uno a uno” como la única ancla visible para contener la caída social, que hoy implosiona sin estallar. Esa base de estabilidad es, a su vez, la que, según las lecturas gubernamentales, desmantela gran parte de la actividad económica, alimenta la fragilidad del empleo y tensiona al Gabinete, dificultando salidas rápidas a los mercados.
Como parte de esa estrategia, se anunció un plan de privatizaciones inmediata y de nuevas ventas para 2027 con el objetivo de captar divisas. Ya se remató AYSA esta semana y se proyecta recaudar unos 1.500 millones de dólares en estas operaciones, una cifra que varios expertos señalan como una oportunidad para desarmar parte del patrimonio estatal. En paralelo, se advierte que la demanda de dólares “turista” está en torno a 3.000 millones de dólares mensuales, con estimaciones para la temporada preveranieña que podrían llevar ese monto a 4.000 millones y un crecimiento de la fuga de capitales. En la temporada estival, los destinos nacionales podrían verse desplazados respecto de Brasil, Miami y el Caribe.
En el plano de la visión internacional, analistas y bancos evalúan el rumbo de estas políticas. UBS, uno de los grandes bancos suizos, mantiene su defensa del modelo libertario pero advierte que el costo político de la austeridad tiende a aumentar con el tiempo. JP Morgan y el FMI expresan preocupaciones similares sobre el futuro económico. Por su parte, la consultora 1816, muy seguida por el gobierno, realizó un análisis doble: evalúa la probabilidad de un triunfo de Flavio Bolsonaro en Brasil y, sobre todo, la incertidumbre que podría traer consigo una nueva dinámica en Estados Unidos, con especial atención a los resultados de la segunda vuelta en Brasil y a las elecciones legislativas estadounidenses.



