En una entrevista con Axios, Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, señaló que, si la situación lo exige, la administración de Donald Trump podría volver a brindar apoyo económico a la Argentina, tal como hizo en octubre de 2025. En ese episodio se desplegó una línea de ayuda de 20.000 millones de dólares mediante el Fondo de Estabilización Cambiaria y, además, el Tesoro dejó operativo un conjunto de intervenciones para comprar pesos y bonos e inyectar dólares en el mercado argentino, enviando un mensaje de respaldo a la gestión de Javier Milei, quien luego obtuvo una victoria clara en las elecciones legislativas de medio término.

Al respecto, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) habría cancelado aproximadamente 2.500 millones de dólares de esa ayuda y comunicó el pago de 17,7 millones de dólares en intereses. Desde Estados Unidos, Bessent citó ese episodio como prueba de la utilidad de la intervención, argumentando que habría generado beneficios para los contribuyentes estadounidenses.

El funcionario afirmó que la estabilización de Argentina contribuyó a modificar positivamente el panorama político y económico de América Latina, propiciando un cambio que describió como radical y posiblemente generacional, señalando que nunca antes hubo tantos países latinoamericanos alineados con EE. UU.

Estas declaraciones vuelven a poner en primer plano el sólido respaldo de la administración de Trump al gobierno de Milei, apoyo que ya había quedado claro en 2025, cuando los anuncios e intervenciones evitaron la profundización de una crisis cambiaria y financiera incipiente.

Bessent también recordó una reunión con el ministro de Economía argentino, Luis Caputo, en Asheville, Carolina del Norte, dentro de una cumbre de ministros de Finanzas y banqueros centrales del G20, en la que ratificó su apoyo a la Argentina.

En cuanto a la economía de EE. UU., el titular del Tesoro defendió la eficacia de las intervenciones financieras para colaborar con la estabilidad del yen y de la moneda japonesa, y restó importancia a la escalada de los rendimientos de los bonos soberanos estadounidenses. Señaló que el movimiento observado en los bonos a 10 y 30 años responde a una tendencia global, más que a un rechazo específico hacia la deuda de EE. UU.

Durante la semana, los rendimientos de los Treasuries a 10 y 30 años alcanzaron sus niveles más altos en 24 años, situándose en 5,28% y 5,61%, respectivamente. Aceptó, eso sí, que le preocuparía si se produjera una subida atípica.