En diálogo con LA NACION, Carlos Melconian, ex presidente del Banco Nación, evaluó el programa económico del Gobierno. Señaló que, pese a la disciplina fiscal y la caída de la inflación, las reformas estructurales clave —mercado de trabajo, carga impositiva y remonetización de la economía— avanzan a un ritmo más bien lento. Para el economista, esa velocidad insuficiente explica, en gran medida, el estancamiento y el impulso de sectores ganadores (minería, energía y campo), apoyados por el efecto RIGI.

Según su lectura, el boom exportador asociado a Vaca Muerta mantiene el sistema en funcionamiento, aunque existen fragilidades vinculadas a las reservas y al pago de la deuda. “La primera mitad de 2025 respondió a lo que ya se venía gestando a finales de 2024: crédito y rebote de la economía. Hubo distensión real y tensión financiera. Si no entraba Bessent, quizá hubiéramos tenido un problema”, planteó. También señaló que el 26 del año convivió con distensión financiera y tensión real; la conversación gira en torno a poder adquisitivo, empleo y salario. A pesar del récord histórico de dolarización, afirmó que hay exportaciones genuinas para sostenerlo, pero existen canales por los que el flujo de dólares entra por una ventana y sale por otra. La pregunta es si el año próximo traerá simultaneidad de esas tensiones.

Sobre el “síndrome del tercer año”, Melconian dijo que el Gobierno logró evitarlo. Recordó que, en 2014, 2018 y 2022, ese fenómeno obligó devaluaciones con efectos inflacionarios que afectaban la viabilidad electoral. Comparó con otros períodos y sostuvo que Milei no está en la misma posición, porque allí haría falta crecer al 8% o 9% con inflación de un dígito para sostener la reelección.

El escenario para 2027 es otro tema en discusión: Milei mantiene una posición competitiva, pero la pregunta es si ese año podría traer tensiones reales y financieras. Una tensión real implicaría que no haya una corrección favorable y que se reduzca el poder de compra y la actividad en sectores afectados; lo más probable, a juicio de Melconian, es que ello ocurra en menor medida o no ocurra.

Por último, el analista subrayó que el programa tiene un núcleo estable y que, si bien Milei representa una transición, aún falta ver qué legado dejará para el que venga. A poco más de un año y medio de su mandato, el análisis apunta a que ese núcleo podría mantenerse como base, independientemente de la continuidad de Milei en la gestión.