En un duelo de Copa Argentina disputado en Arroyito ante 45.000 personas, Boca y Racing ofrecieron un choque intenso desde el inicio, sin protagonizar distracciones para el árbitraje, en una noche que se vivió como decisiva. Andrés Gariano impartió justicia en un encuentro que se disputó un día después de las polémicas arbitrales en Rosario Central-Estudiantes.

El conjunto visitante golpeó primero: Gastón Lodico ejecutó un tiro de esquina cerrado desde la izquierda y la pelota se coló directo en el arco de Leandro Brey, un gol olímpico que adelantó a Racing. Poco después, Boca no logró sostener el golpe y perdió terreno, quedando 2-0 abajo a la hora en que Valencia ingresó al campo a los 11 minutos del complemento. Ese nuevo ingreso iba a cambiar el desarrollo del partido.

Boca, con Alan Velasco activo por la banda izquierda y Leandro Paredes adelantado en la línea de creación, se fue acercando cada vez más al arco rival, pero la potencia de Racing en transiciones dificultaba la upa ofensiva del local. Di María, que ya había anotado un tanto similar en un 1-1 frente a Rosario Central en este estadio, intentó aportar desde la generación y el remate, pero no logró igualar antes del ingreso de Valencia.

La página del partido dio un giro cuando Enner Valencia tomó protagonismo: a los 11 minutos del segundo tiempo ingresó y, en solo 23 minutos, convirtió tres goles de cabeza para completar la remontada. Su primer cabezazo descontó, el segundo puso el 2-2 y el tercero, a la salida de un centro, selló la voltereta. El delantero ecuatoriano fue rodeado por sus compañeros y por la gente que había invadido el campo al final, en una escena de júbilo que quedó como imagen del partido.

Con el marcador final de 3-2, Boca avanzó a las semifinales de la Copa Argentina y reforzó su candidatura al título. Racing dejó una imagen de lucha constante, pero quedó eliminado y con la sensación de haber dejado escapar una oportunidad en un encuentro que, por momentos, parecía encaminarse hacia un resultado favorable.