La Casa Rosada sostiene que las elecciones presidenciales en Brasil podrían desembocar en una segunda vuelta y que, en ese escenario, un eventual triunfo de Flávio Bolsonaro podría abrir una ventana para retomar la agenda de reformas del Mercosur que la gestión de Milei ha impulsado desde su inicio. En el Gobierno ven al resultado brasileño como determinante para definir cuánto margen tendrá Argentina para avanzar hacia una mayor apertura comercial del bloque.

Desde Nación reconocen que no cuentan con sondeos propios sobre Brasil y que siguen relevamientos privados para seguir la evolución de la contienda. Los estudios consultados muestran diferencias relativamente pequeñas entre los principales contendientes y fortalecen la expectativa oficial de que la definición podría derivar en balotaje.

Entre los sondeos recientes, uno ubica a Lula en 42% frente a 38% de Flávio Bolsonaro, y otro los sitúa en 45,3% y 42,2%, respectivamente. Para un eventual balotaje, los escenarios trazados por las mismas mediciones señalan una competencia aún más ajustada.

Dentro del Ejecutivo no hay una lectura única sobre quién podría imponerse. Algunos funcionarios dan por sentado que Lula mantiene cierta ventaja, mientras otros creen que el crecimiento de Bolsonaro abrió una posibilidad real de triunfo. La conclusión interna apunta a una elección polarizada y a la alta probabilidad de segunda vuelta, por lo que se prefiere esperar el resultado del domingo para recalibrar la estrategia regional.

La expectativa en Balcarce 50 está conectada con estas lecturas, pero no hay consenso sobre el ganador. Se mantiene la hipótesis de una contienda cerrada con balotaje casi seguro, y la necesidad de ajustar la estrategia en función de cómo evolucione el escrutinio.

La primera votación está prevista para este domingo 4 de octubre. Si ninguno de los candidatos supera la mitad de los votos válidos, el balotaje se realizará el 25 de ese mes. En la Casa Rosada consideran que gran parte de la definición de su estrategia regional podría aclararse tras esa instancia.

En lo que atañe al Mercosur, el Gobierno vincula directamente el resultado electoral con las condiciones políticas para promover cambios que Argentina viene reclamando sobre el funcionamiento comercial e institucional del bloque. La Administración de Milei viene empujando una agenda orientada a reducir barreras comerciales, revisar el Arancel Externo Común, simplificar la estructura institucional y ampliar la flexibilidad para que los países miembros pacten con terceros mercados. Sostienen que el marco vigente dificulta la inserción internacional de los socios y que una gestión más favorable podría facilitar las reformas que Argentina busca en el Mercosur.