El índice de riesgo país elaborado por JP Morgan registró una caída del 10% en la última semana, recortando 60 puntos básicos y ubicándose de nuevo por debajo de la marca de 600 puntos básicos. Este indicador mide la diferencia entre la rentabilidad de los bonos soberanos argentinos y la de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerado como referencia libre de riesgo; ante cambios de confianza de los inversores, ese spread se estrecha o agranda con rapidez.

Desde julio, el indicador osciló fuertemente: tocó un mínimo cercano a 403 puntos básicos y, a comienzos de octubre, volvió a trepar hasta un máximo de 655 puntos básicos. Ese movimiento elevó el costo de financiamiento para el Gobierno, en un contexto marcado por la marcada subida de los rendimientos de la deuda estadounidense —que superó el 5% anual— y que no se observaba a estos niveles desde 2002.

La caída de los precios de los bonos soberanos a nivel global impactó de forma más negativa en los países emergentes, y dentro de ese grupo Argentina figuró entre los más afectados. Un informe de Broda y Asociados comparó la subida de las TIR (tasas internas de retorno) de bonos internacionales en los últimos dos meses: el Treasury a 10 años pasó de 4,6% a 5,3% anual (70 puntos básicos). Para Argentina, la sobretasa sobre la deuda de Estados Unidos aumentó 178 puntos básicos.

En relación con sus vecinos, Chile registró un incremento de solo 18 puntos básicos (llegó a 98), Uruguay subió 4 puntos (74), y Brasil cayó 12 (a 176). Ucrania fue el único país cuyo desempeño en deuda soberana superó al de Argentina durante ese periodo.

Estas cifras muestran que la cotización de los bonos argentinos y del propio riesgo país resulta extremadamente volátil, reflejando una fragilidad financiera interna que se amplifica ante golpes externos.

El descenso reciente del riesgo país se vinculó, según apuntan analistas, a las compras del Banco Central en el mercado de cambios durante octubre, con volúmenes superiores a los de agosto y septiembre y que llevan a alcanzar casi USD 15.000 millones en lo que va del año.

Por otro lado, los agentes del mercado pusieron atención en que Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, dejó abierta la posibilidad de retomar la asistencia financiera a Argentina, tal como ocurrió en octubre de 2025. En ese entonces, el Tesoro inyectó dólares para sostener la paridad del peso y se acordó un swap de divisas por USD 20.000 millones con el Banco Central.