A poco más de la llegada del Papa León XIV, el Ejecutivo mantuvo un tono de cautela ante las críticas renovadas del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva. Se espera que, como en otras ocasiones, los cuestionamientos se recrudecen durante la peregrinación a Luján, que abrirá la agenda de estos días.

La directriz de la Casa Rosada, que en su corta historia fue definida como “no politizar” la relación con la Iglesia, sigue vigente. No obstante, en el Gobierno interiorizan que existen observaciones dirigidas específicamente a García Cuerva y a su relación con sectores afines al kirchnerismo. Se distingue, además, entre la postura del obispo y la línea que mantiene la conducción de la Conferencia Episcopal Argentina, liderada por Marcelo Colombo.

En sus homilías, García Cuerva suele manifestar críticas al rumbo del gobierno de Milei, aunque sin mencionar de forma explícita al mandatario ni al movimiento que lo sostiene. Ayer, como en otras oportunidades, reforzó un diagnóstico contundente sobre la realidad nacional: una Argentina herida y dividida, afrontando una crisis marcada por altos índices de pobreza. Instó a que el Papa no sea ubicado en ninguno de los extremos del debate interno.

Antes de ese discurso, el arzobispo había señalado posibles puntos de acuerdo entre la Iglesia y el Gobierno, subrayando que tanto los gobiernos nacionales y locales como la Iglesia deberían estar sentados a la misma mesa para coordinar la visita papal. Sus planteos, sin embargo, no lograron disolver las tensiones internas en el oficialismo, que optó por respuestas contenidas.

En el marco de la atención internacional, el presidente habló desde Francia sobre la situación social argentina durante la Argentina Week Paris. Al recibir el reconocimiento a “Economista más influyente” en el Foro Económico de París, destacó una lectura crítica pero sostuvo que la película que retrata al país es, en su valoración, “la mejor película de la historia argentina”, pese a las dificultades.

Dentro de la Casa Rosada, solo secuaces de menor rango suelen salir a responder, mientras las autoridades de mayor nivel se reservan. Un caso destacado fue el de Felipe Núñez, asesor de Luis Caputo, quien reaccionó con dureza a través de Twitter ante el Arzobispo porteño. Núñez forma parte de las filas de Santiago Caputo y mantiene vínculos con un grupo de tuiteros próximos a Daniel Parisini, conocido como “Gordo Dan”.

Entre los altos cargos se comenta que existen diferencias internas entre sectores del clero. Se señala que los Milei valoran más al presidente de la CEA, Marcelo Colombo, frente a otros actores dentro del Episcopado, lo que alimenta la lectura de que la relación entre el Ejecutivo y la Iglesia no es homogénea. Un funcionario de la Casa Rosada aclaró que la vinculación con la jerarquía eclesiástica no es uniforme y que persisten matices entre las distintas agrupaciones dentro de la Iglesia.