En los últimos meses del año y ante la perspectiva de la posible reelección de Javier Milei, el Gobierno discute la estrategia electoral que seguiría La Libertad Avanza de cara a las elecciones presidenciales de 2027. Las deliberaciones, que se concentran en la Casa Rosada, contemplan la posibilidad de polarizar con el peronismo, especialmente con su ala kirchnerista, y también evalúan si conviene enfrentar políticamente al gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof.

Aunque Kicillof aparece como un rival competitivo para contrastar modelos, en sectores libertarios advierten que un choque directo podría reforzarlo. El temor está vinculado a la posibilidad de que la desaprobación hacia la figura presidencial aumente y que el mandatario provincial logre capitalizar ese fenómeno a su favor dentro de un tono de polarización.

“A nosotros no nos sirve polarizar con nadie en este momento. Debemos buscar fragmentar al peronismo y generar incentivos para que esa fuerza quede dividida”, comentó ante Infobae una fuente influyente con acceso al despacho presidencial. Esa postura se fundamenta en indicadores de opinión pública que señalan un sesgo negativo hacia Milei: el monitoreo de Management & Fit de septiembre reportó 31,2% de valoración positiva y 52,7% de negativa.

Mientras algunos sectores del oficialismo buscan distancia de Kicillof, otro bloque considera oportuno marcar una separación contundente con el gobernador, a quien identifican como la encarnación más clara del modelo que desean dejar atrás. En el entorno de la coalición kirchnerista, incluso, se cuestiona si podría ampliar su base de apoyo en un eventual balotaje frente a Milei.

Entre los que sostienen esa visión destacan el ministro de Economía, Luis Caputo, que ha señalado críticamente al gobernador, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien subraya que la sociedad no quiere regresar atrás. En paralelo, Milei fue uno de los primeros en apuntar contra Kicillof, pero en entrevistas recientes redujo el foco en el gobernador y afirmó que su principal rival es él mismo, sosteniendo que su adversario más relevante es quien comete errores y retrasos.

Desde el entorno de Karina Milei sostienen que Kicillof representa el modelo opuesto al programa libertario y que su crecimiento estará condicionado por las tensiones internas del peronismo, que aún no define quién llevará la representación en 2027. La sintonía con gobernadores aliados también influye en el discurso oficial: para evitar un choque que abarque a todo el peronismo, la Casa Rosada busca calibrar cada mensaje y no encender al bloque en su conjunto.