La crisis que atraviesan los sectores textiles, de indumentaria, cuero y calzado se profundizó y, en junio, explica la mitad de las pérdidas de empleo en la industria manufacturera, a pesar de representar poco más del 8% del empleo total del sector.

Entre diciembre de 2023 y junio de 2025, el promedio de puestos formales eliminados fue de unos 650 por mes. En los doce meses siguientes, esa cifra se duplicó y se ubicó alrededor de 1.380 empleos mensuales, según el último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA).

Con estas caídas, los cuatro rubros sumaron 92.531 trabajadores registrados en junio, 16.536 menos que doce meses atrás y 28.322 por debajo de diciembre de 2023. Aunque su participación en la actividad industrial es modesta, textiles, confección, cuero y calzado concentraron el 31% de la pérdida de empleo fabril durante los últimos doce meses.

Celina Pena, gerente general de FITA, vinculó la disminución de empleo con el bajo uso de las plantas y alertó sobre las dificultades para restablecer la capacidad productiva. “Las empresas quieren trabajar, pero la industria textil opera con más de la mitad de su capacidad sin utilizar. Necesitamos condiciones que permitan sostener la producción y el trabajo en la Argentina. Recuperar el empleo y la capacidad que se pierden es cada vez más difícil”, señaló.

La reducción de empleo fue coherente con la menor cantidad de empresas en funcionamiento: en junio había 4.282 establecimientos textiles y de confección, 517 menos que un año atrás. El ritmo de cierres se ubicó en un promedio de 43 locales por mes.

La caída de actividad también se reflejó en la producción, que registró una caída del 13% interanual en julio y un descenso acumulado del 22,6% en los primeros siete meses del año, ubicando al sector entre los niveles más bajos de los últimos tres años.

La menor producción dejó gran parte de la estructura fabril ociosa. En julio, la industria textil solo utilizó el 45,3% de su capacidad instalada, frente al 58,2% promedio en el conjunto de la industria, lo que implica que más de la mitad de la capacidad disponible quedó sin uso.

En cuanto a precios, prendas, cuero y calzado mostraron un incremento del 11% en los 12 meses hasta agosto, muy por debajo del 33,5% de inflación general. Los precios mayoristas del sector textil también crecieron a un ritmo inferior al del conjunto de las manufacturas.