Mar del Plata fue escenario del análisis de Guillermo Oliveto, CEO de W y Almatrends, sobre cómo la “vidriera infinita” impulsada por la tecnología genera deseos sin fin y explica, en gran medida, la caída de la natalidad tanto en Argentina como a escala global. Según el experto, desde la década de 1980 vivimos una era posmoderna centrada en el hedonismo y el disfrute, tras las dos guerras mundiales, y esa dinámica tiene un costo considerable: la maternidad dejó de ser la prioridad para muchas mujeres debido a la mezcla de costos, oportunidades y cambios de valores.

Oliveto situó este cambio dentro de un marco de disrupciones permanentes, que van desde la crisis financiera de 2008 (Lehman Brothers) hasta la pandemia reciente. Mientras Argentina debatía crisis cíclicas, el mundo pasó a hablar de una permacrisis. En ese contexto, afirmó, las plataformas de “novias digitales” ya suman 33 millones de usuarios, en una era de mayor conectividad y, paradójicamente, de menor conexión emocional entre individuos.

El resultado es una nueva demografía. En Argentina, la tasa de fecundidad pasó de 3,16 hijos por mujer a alrededor de 1,4. Oliveto pidió no perder de vista otros datos: según el último censo del Indec, hay 10,2 millones de chicos de hasta 14 años hoy; las proyecciones oficiales estiman que para 2040 serán 7,3 millones, y pasarán de representar el 22% al 14% de la población.

No es un fenómeno aislado. A nivel global, la natalidad cayó en la mayor parte de los países, y el promedio mundial, salvo África, está por debajo del umbral de reemplazo (2,1 hijos por mujer). Aun así, Argentina se mantiene por encima del promedio mundial en este aspecto. Paralelamente, la esperanza de vida avanzó de entre 25 y 30 años en siglos pasados a cerca de 75 años en la actualidad, gracias a la ciencia y la tecnología, lo que permitió que la población envejeciera y que la pirámide poblacional se alterara hasta parecerse a un rectángulo. El 22% de los hogares ya son unipersonales.

En el plano comercial, las empresas orientan la mayor parte de su inversión, comunicación e innovación hacia los millennials y centennials, pero relegan a Gen X, boomers y la generación silenciosa, que suman alrededor del 25% de la población mundial y concentran alrededor del 40% del consumo. Se estima que para 2030 esa participación podría crecer hasta el 43%. Oliveto acuñó el concepto de una “nueva longevidad” centrada en la vitalidad, observando que, por primera vez, conviven siete generaciones de forma simultánea, desde los silent hasta los beta que están naciendo ahora, lo que abre oportunidades para cruces intergeneracionales en el mercado y en la forma de concebir la vida y el consumo. Allí, según el experto, hay espacio para aprovechar esa convergencia entre generaciones.