El episodio en el circuito de Madring, en la capital española, aceleró el desenlace de la participación de Nicolás Varrone en la Fórmula 2. El piloto argentino, de 25 años, vivió un final de temporada anticipado y doloroso para él, que había apostado por la F2 y había reducido su actividad en las carreras de resistencia para enfocarse en la categoría de monoplazas.
La razón principal de la salida del equipo Van Amersfoort Racing (VAR) pasa por varias aristas: el rendimiento del automóvil en la parrilla no acompañaba y, además, el presupuesto fue objeto de revisión con miras al futuro. Se barajó la posibilidad de disputar las tres fechas finales o, en cambio, explorar alternativas para 2027, y el segundo camino fue el elegido.
En la trayectoria de Varrone en la F2 no hubo un fin de semana dominante que llame la atención del paddock. En 11 fechas disputadas, con doble formato entre las carreras Feature y las Sprint, no consiguió encadenar un resultado que marque un antes y un después. Parte del contexto es que GM apuntaba a su proyecto Cadillac en la F1, y una actuación contundente en la F2 era una de las condiciones para permanecer en esa vía, dada una trayectoria no convencional para llegar a la máxima categoría.
Además, el argentino no venía de una década reciente compitiendo en monoplazas: desde hacía seis años se volcó a las categorías de endurance, como el Mundial de Resistencia (WEC) y la IMSA en Estados Unidos. No contaba con el respaldo de una academia de Fórmula 1, pese a su vínculo con GM, el gigante automotriz que desembarcó con Cadillac en el calendario de la F1. GM mantiene intereses en Colton Herta, el piloto estadounidense que forma parte de la estructura Andretti y que, según la planificación interna, respondía a la estrategia de Cadillac. El equipo tardó en validar la incursión en F1 y dio luz verde cuando la fábrica ajustó su plan de desarrollo de motores para 2028 y aceptó las millonarias compensaciones previstas en el Pacto de la Concordia. Herta ocupa actualmente la 19ª posición del campeonato, una colocación que lo sitúa por delante de Varrone.
En cuanto a resultados, Varrone obtuvo un cuarto puesto en la Sprint de Miami y terminó sexto en Canadá, su mejor resultado en la campaña, aunque con roces que acarrearon penalizaciones. En las rondas europeas su rendimiento decayó, y recién en Monza volvió a puntuar de forma relevante, al terminar tercero en las jornadas de entrenamientos, mientras que la qualy lo ubicó 17º. Sus maniobras en Spa-Francorchamps también generaron repercusión, sumando más incidentes que puntos.
Con la salida de VAR, el camino de Varrone en la Fórmula 2 quedó en suspenso, en un marco de reordenamiento de prioridades dentro de GM y de las expectativas para Cadillac en la F1. El horizonte para 2027 seguirá mojado de dudas mientras el argentino evalúa sus opciones y la estructura deportiva define su estrategia a mediano plazo.



