La actividad de la construcción continúa atravesando un periodo especialmente complejo. En julio, el Indec reportó una nueva caída: 4,5% en comparación con el mismo mes del año anterior y 4,6% respecto de junio, en un marco donde la obra pública permanece estancada y la inversión privada no logra despegar. Este panorama impacta directamente en el sector y en el empleo.

Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), trazó un diagnóstico duro sobre la actualidad del rubro y las consecuencias para las empresas y sus trabajadores. En una entrevista con Infobae, señaló que la gran mayoría de las firmas redujo significativamente su plantel y que algunas están empezando a cerrar operaciones. También mencionó que algunas empresas están buscando renegociar deudas con acreedores.

Según Weiss, entre los últimos tres años el sector perdió 120.000 puestos de trabajo, sobre un total de 500.000, posicionándose como la actividad que registró la mayor caída de empleo. La mayor parte de ese descenso se dio en el primer año, y desde entonces la ocupación no logró recuperarse. “En la práctica no seguimos cayendo ni creciendo; estamos estabilizados”, afirmó el directivo.

Aun con esa estabilización, las diferencias regionales son marcadas. Neuquén y Río Negro fueron las únicas provincias con evolución positiva del empleo, impulsadas principalmente por la actividad vinculada a Vaca Muerta. En el resto del país, la retracción fue más aguda y, en varias jurisdicciones, la caída alcanzó entre 70% y 80%.

El cuadro se complicó especialmente en lugares donde la inversión pública representa una porción importante del flujo de obras. Allí, muchas compañías quedaron prácticamente sin actividad. En respuesta, las firmas adoptaron distintas estrategias para sostenerse: redujeron personal, recurrieron a ahorros y, en algunos casos, vendieron maquinaria y otros activos. Weiss resumió la situación: “Muchas aguantarán lo que puedan”.

La merma en el empleo formal también genera efectos indirectos. Cada puesto directo sostiene otro relacionado con servicios y la cadena de suministro de materiales para obras. Con la caída del empleo formal, muchos trabajadores pasaron a realizar tareas informales o changas para sobrevivir.

El analista señaló dos problemas centrales que alimentan la crisis: por un lado, la inversión pública nacional está prácticamente paralizada; por otro, la cantidad de obras en ejecución a nivel nacional se puede contar con los dedos de una mano, lo que restringe notablemente las oportunidades en el sector.