El presidente argentino dio este miércoles una dura lectura sobre la Organización de las Naciones Unidas durante su intervención en la Asamblea General. Afirmó que la ONU no ha cumplido sus fines y que se convirtió en una estructura excesivamente burocrática que alimenta a una élite de funcionarios arrogantes, presentados como bien intencionados.

La cuestión de Malvinas ocupó un lugar central en su exposé. Reclamó una respuesta más contundente ante las acciones unilaterales del Reino Unido en las islas y reiteró la postura argentina de reanudar negociaciones para definir la soberanía de esos territorios.

Además, sostuvo que la ONU no logró garantizar la seguridad colectiva ni proteger los derechos humanos. Acusó a la organización de haber tolerado regímenes dictatoriales y grupos vinculados al terrorismo, y de mantener posiciones críticas hacia Israel.

Sobre la disputa en Malvinas, subrayó que se trata de una causa nacional para Argentina. Señaló avances en el proyecto petrolero Sea Lion en la Cuenca Malvina Norte y aseguró que Buenos Aires rechaza las licencias británicas para explotar recursos en esa área. Detalló que el Gobierno presentó notas diplomáticas, recurrió a herramientas jurídicas, impuso sanciones a empresas involucradas y envió al Congreso una Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.

“¿De qué sirve una resolución si la contraparte puede actuar durante décadas en dirección contraria sin que esa resolución tenga efecto real?”, cuestionó. Luego reiteró su llamado a negociar una solución pacífica y a abrir un diálogo sobre la explotación de los recursos naturales.

En otro tramo, Milei afirmó que la ONU ha construido una estructura burocrática orientada a influir en decisiones de países y de sus ciudadanos, y cuestionó varias agendas internacionales en materia de regulación económica, género, ambiente e inmigración. También aludió a la gestión de organismos vinculados a Naciones Unidas durante la pandemia, y enlazó las medidas de confinamiento con lo que llamó un “experimento global de control social disfrazado de ciencia”, vinculándolo con la decisión de su gobierno de abandonar la OMS.

En materia tecnológica, rechazó la regulación anticipada de la inteligencia artificial y afirmó que Argentina buscará atraer inversiones mediante un marco jurídico favorable y beneficios fiscales, ubicándose, según dijo, “a la vanguardia de la libertad” ante la IA.

El presidente señaló que Argentina seguirá participando en foros multilaterales, aclarando que “no confundimos cooperación con subordinación”. Cerró la intervención con un llamado a científicos, emprendedores e inversores para mirar hacia Argentina, dejando en claro su seña identitaria: la libertad.