El gobierno británico respondió este miércoles al discurso del presidente argentino, Javier Milei, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el que sostuvo que las Malvinas constituyen una “causa nacional”. El Reino Unido dejó claro, a través de su representación ante la ONU, que no tiene la menor duda acerca de su soberanía sobre las Islas Falkland y las Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur, así como de sus áreas marítimas circundantes.

Además, el comunicado subrayó que el Reino Unido mantiene su apoyo al derecho de los habitantes de las Falkland a la autodeterminación, reiterando que las personas que allí residen deben poder definir su estatus político y aspirar al desarrollo económico, social y cultural de forma libre.

Milei había afirmado en su intervención que la cuestión de las Malvinas no es un problema entre Argentina y Gran Bretaña, y llamó la atención de las Naciones Unidas sobre la necesidad de avanzar por vías pacíficas. Alegó que el principio de libre determinación, esgrimido por el Reino Unido para defender la voluntad de los isleños, no resulta aplicable en este caso, ya que, a su entender, la población es una presencia implantada por la potencia ocupante en un territorio cuya soberanía está en disputa.

La nota británica apuntó que Argentina suele aludir a resoluciones de la ONU y a declaraciones regionales que piden iniciar negociaciones sobre la soberanía de las Falkland. No obstante, aclaró que esos instrumentos no modifican ni anulan la obligación legal de respetar el derecho a la autodeterminación.

El texto oficial destacó que la relación entre el Reino Unido y sus territorios de ultramar, incluida las Falkland, es una opción moderna basada en la asociación, valores compartidos y el derecho de cada comunidad a decidir su futuro. Acotó que Argentina continúa negando ese derecho humano fundamental para los habitantes de las Falkland y busca respaldos en foros internacionales para sostener su reclamo de soberanía; un comportamiento que, a su juicio, contraviene los principios de la Carta de las Naciones Unidas y no corresponde al comportamiento esperado de una democracia.

Como contexto, el comunicado recordó que en 2013 los habitantes de las islas participaron de un referéndum con una participación del 92%, en el cual el 99,8% votó a favor de mantener el estatus actual de territorio autónomo bajo soberanía británica.