En la vereda del hotel Langham de Nueva York, donde se hospeda la comitiva argentina, el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, compartieron una entrevista con la periodista Nieves Zuberbühler, de TN, para hacer balance de la agenda post-ONU. Milei repasó su intervención ante la Asamblea General y explicó que su mensaje buscó señalar qué asuntos debería encarar la ONU y cuáles no, centrando gran parte de la atención en la cuestión de las Islas Malvinas, Sandwich del Sur y Georgia del Sur, así como el entorno marítimo circundante.
El mandatario también opinó sobre temas de la agenda internacional que, a su criterio, no deberían ocupar la escena principal. Criticó lo que llamó la Agenda 2030 y la Agenda 2045, y cuestionó la gestión de la Organización Mundial de la Salud durante la pandemia, a la que calificó de un modo duro, al considerar esa experiencia como un gravísimo error.
En otro tramo, Milei rechazó leer el relato de pesimismo que circula respecto al futuro y mencionó haber conversado con economistas de prestigio, destacando a Xavier Sala-i-Martin, profesor de Columbia y referente en crecimiento económico. Según él, la conversación giró en torno a que la inteligencia artificial no es ni el extremo del desastre ni la salvación absoluta; criticó a quienes creen que el miedo conduce a alguien, y dejó claro que no comparte esa dinámica tanto desde el Estado como desde sectores empresariales que buscan bloquear la competencia.
Asimismo, hizo una referencia personal a su corbata, vinculándola a Adam Smith: una prenda que, dijo, le fue regalada por Gerardo Bongiovanni y que se asemeja a las usadas por Friedman. Aclaró que, por lo general, prefiere corbatas lisas y que este detalle funciona como una declaración simbólica sobre su interés en revivir algunas ideas de Smith ante el auge de la IA, aceptando que Smith tuvo errores, pero valorando su aporte.
Sobre la reunión de ayer con el senador Marco Rubio, Milei afirmó que Estados Unidos y Argentina trabajan de manera profunda en geopolítica, abarcando soberanía, recursos naturales y la formación de una nueva configuración global. En ese marco, subrayó el compromiso argentino de jugar un papel importante, aunque no precisó avances concretos respecto de Malvinas tras ese encuentro. En su visión, la geopolítica supone un abanico amplio que define el papel de Argentina como actor regional en un mundo en proceso de redefinición.



