En el país coexisten varias formas de obtener divisas, cada una con particularidades y costos asociados. El dólar MEP se consigue a través de operaciones con bonos o acciones; las divisas resultantes quedan depositadas en el país. Por otro lado, el dólar blue opera en el mercado informal y, al no tener precios fijados oficialmente, su cierre habitual suele concentrarse entre las 15 y las 16.
La vía para comprar dólar MEP puede hacerse desde el home banking o mediante plataformas financieras. En el plano de billetes, circulan los llamados “cara chica”: billetes de US$100 emitidos antes de 1996 con la cara de Benjamín Franklin de tamaño menor. En el mercado formal, se observa una preferencia por billetes “cara grande” debido a la demanda de los ahorristas por denominaciones más modernas.
El dólar oficial, gestionado por el Banco Central (BCRA), mantiene su horario de operación dentro del sistema bancario y cierra a las 15. En cuanto a la compra de divisas para uso en el exterior, existe el dólar tarjeta, que equivale al dólar oficial más un recargo, cuyo peso ha variado y que, hasta el 22 de diciembre de 2024, alcanzó un incremento total cercano al 60%.
Otra vía es el dólar contado con liquidación (CCL), cuyo tipo de cambio surge de operaciones que permiten comprar papeles argentinos en el mercado local y venderlos en el exterior para girar divisas.
En el ámbito digital, el dólar cripto funciona a través de plataformas donde el usuario debe registrarse y transferir pesos o dólares para comprar o vender “dólar cripto”. Dentro de este universo existen stablecoins como DAI, USDT y USDC, cuyo valor está atado al dólar para aportar cierta estabilidad en un mercado volátil. Operar fuera del sistema cambiario tradicional y sin regulación implica mayor riesgo y especulación.
Finalmente, es relevante recordar que el dólar oficial sin impuestos es controlado por el BCRA y presenta dos cotizaciones: minorista y mayorista. En conjunto, estas variantes muestran que la cotización de divisas en Argentina no se limita a una única tasa, sino a un abanico de referencias con costos y requisitos distintos.



