En septiembre, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) aceleró la desaceleración de sus adquisiciones de divisas, en línea con la menor oferta de dólares tras la liquidación de la cosecha gruesa del sector agroexportador. El promedio diario de compras se ubicó por debajo de los USD 10 millones, y ayer apenas adquirió USD 9 millones, señales de que prácticamente no hay margen para seguir acumulando reservas en este tramo.

Un reporte de la consultora LCG señala que estas compras representan apenas el 3% del volumen operado en el MULC, lo que evidencia una actitud precautoria ante la dinámica del mercado de cambios. El informe añade que, hacia el futuro, será relevante ver los datos detallados del MULC para confirmar si el incremento de compras proviene de minoristas y otros actores no institucionales.

La escasa intervención del Central, por otro lado, coincide con la decisión de mantener estable el tipo de cambio. El propio presidente Javier Milei respaldó la postura oficial de evitar movimientos bruscos en el valor de la moneda. En sus palabras, si el BCRA no hubiese adquirido USD 14.000 millones durante el año, el dólar podría haberse situado cerca de ARS 1.071 por unidad, en vez del rango de ARS 1.500 que se observa.

Desde el equipo económico destacan que no hay fundamentos para presionar al alza al tipo de cambio. Subrayan que las exportaciones podrían tocar records, la balanza comercial superaría los USD 25.000 millones y la cuenta corriente permanecería en terreno positivo, escenarios que apoyan una inflación en desaceleración.

Además de la mínima intervención, el Central realizó ventas de futuros y de bonos atados al dólar oficial para proveer cobertura al mercado. Autoridades y analistas señalan que estas operaciones podrían verse como una herramienta para contener posibles tenencias de presión cambiaria, aunque el Gobierno sostiene que forman parte de su arsenal para enfrentar eventuales corridas.

Las reservas internacionales, afectadas por esta menor intervención, volvieron a caer y quedaron por debajo de los USD 50.000 millones en términos brutos.

Entre los objetivos de mantener la estabilidad cambiaria figura facilitar la desinflación. En agosto, el índice de precios minoristas avanzó 1,7%, la menor variación del año y de los últimos 14 meses, y se espera que septiembre cierre por debajo de 2%. Resguardar el tipo de cambio ayuda a sostener ese proceso.

En paralelo, la situación macroeconómica genera incertidumbre respecto a la actividad real. La próxima semana se publicará el EMAE de julio, y los modelos de LCG proyectan una caída cercana al 0,8%, con un rango de error, debido a caídas en sectors como industria y construcción.