Entre el 7 de julio y el 6 de octubre, el riesgo país de Argentina escaló 173 puntos, cerrando el periodo en 589. En un muestreo de quince países realizado por el economista Miguel Ángel Broda, ese incremento sólo fue superado por Ucrania, que acumuló 190 puntos, en una nación afectada por un conflicto bélico.
La mayor parte de las economías analizadas experimentó alzas en su costo crediticio ante la mayor tensión en mercados y capitales internacionales. Catorce de los quince países vieron subir sus rendimientos, y Brasil fue la única excepción, al anclarse a una baja de 12 puntos tras la victoria de Flavio Bolsonaro en la primera vuelta. En Ecuador, Bolivia y Colombia, los aumentos superaron el 50 puntos, dejando a la Argentina muy por encima del resto.
Según el especialista, aunque el petróleo cotiza por encima de 100 dólares el barril y eso sigue funcionando como un factor positivo para la economía, el panorama financiero se ha vuelto menos favorable. El repunte en los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos está generando una mayor selectividad entre los inversores y castigando a Argentina, que se aproxima a un año electoral y enfrenta un calendario de vencimientos pesado.
Este contexto eleva la dificultad de financiar 2027. En su informe más reciente, Broda sostiene que el Programa Financiero presentado en julio no preveía volver a colocar deuda en el extranjero y dependía de una combinación de fuentes en dólares —incluidas emisiones en el mercado local, desembolsos de organismos internacionales y otras líneas de crédito— que hoy aparecen como más difíciles o más costosas. El documento oficial estima para 2027 necesidades de USD 24.900 millones para el Tesoro, USD 9.000 millones para el Central, USD 4.100 millones para pagar Bopreales y USD 4.900 millones para cubrir compromisos externos; estas cifras, aclara, no contemplan ninguna acumulación adicional de reservas durante ese año.
Broda también identifica incertidumbres en varias fuentes previstas por Economía. Señala que el Gobierno suspendió la colocación en dólares de Bonar para evitar tasas superiores al 10%, y que los desembolsos de organismos multilaterales avanzan más lentamente de lo pensado; aún restan completar parte del financiamiento garantizado por multilaterales. De este modo, el crédito disponible para iniciar 2027 podría ser menor de lo esperado: Broda lo sitúa en alrededor de USD 1.100 millones, frente a la proyección de USD 3.700 millones.
Frente a este cuadro, el Gobierno sostiene que cuenta con una “bazuca” de dólares. El domingo 27 de septiembre, el presidente Javier Milei afirmó en una entrevista que el financiamiento está “cerrado”...



