Una tipología de emprendimientos habituales ilumina la realidad: puestos de venta de pan, microemprendimientos de peluquería y servicios de reparación o transporte de cercanías. En el área metropolitana de Buenos Aires, el porcentaje de cuentapropistas informales asciende a 70,2%, según un informe del Observatorio Económico Social de la Universidad Nacional de Rosario, que analiza la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec.

A nivel urbano del país, el dato medio del segundo trimestre de este año muestra que, entre quienes trabajan por cuenta propia, la informalidad alcanza el 65,8%. Entre los asalariados, la proporción de trabajadores sin aportes jubilatorios llega al 37,9%. Tomados en conjunto, el índice de informalidad para la población ocupada se sitúa en 45%.

Sin ser el único foco, el cuentapropismo concentra una parte relevante de la informalidad: ese segmento, además, muestra una variabilidad geográfica marcada. El ranking de informalidad por jurisdicción y, a partir de datos del primer trimestre de este año, ubica a Formosa (87,9%), al Gran Tucumán y Tafí Viejo (87,6%), y a Santiago del Estero y La Banda (87,5%) entre las áreas con mayor informalidad. Le siguen el Gran Resistencia (84%) y el Gran San Juan (83%). En contraste, la Ciudad de Buenos Aires marca 32,8%, y las ciudades Ushuaia y Río Grande (43,1%), Mar del Plata y Batán (42,7%) y Bahía Blanca y Cerri (43%) reportan los índices más bajos.

La situación muestra, en primer lugar, dos rasgos relevantes del mercado laboral: la mayor incidencia de informalidad entre los trabajadores por cuenta propia y la fuerte heterogeneidad regional en la magnitud del fenómeno. En segundo lugar, entre el cuarto trimestre de 2023 y el segundo trimestre de este año, la cuota del cuentapropismo dentro del total de ocupaciones subió de 22,6% a 25,5%, mientras que la participación de los asalariados cayó de 73,7% a 70,5%. En ese mismo periodo, la informalidad sobre el conjunto de ocupados pasó de 41,4% a 45%.

Un análisis del Observatorio de la UNR, elaborado por los economistas Germán Tessmer y Bárbara Boggiano, construyó un modelo para estimar la informalidad incluso antes de la difusión de estos datos por Indec. El resultado apunta a una tendencia creciente de la informalidad desde al menos fines de 2016, interrumpida en 2020 a raíz de la caída de puestos no registrados como efecto de la cuarentena por la pandemia.

Entre las conclusiones, se destaca que el incremento no obedece únicamente al aumento del cuentapropismo: también creció la proporción de asalariados sin aportes, que pasó de 33,6% a 37,9% entre 2016 y este año. Estos datos muestran una dinámica laboral con variaciones por región y tipo de ocupación, que persiste pese a retrocesos puntuales en ciertos periodos.

Fuente: La Nación / Observatorio Económico Social - Universidad Nacional de Rosario, sobre Indec-EPH.