Investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State) analizaron cómo se comportan las inteligencias artificiales ante dilemas de alto riesgo en medicina, focalizándose en la donación de órganos. El estudio, expuesto durante la conferencia FAccT 2026 en Montreal, buscó entender si los sistemas de IA pueden o deben asumir decisiones críticas sobre quién recibe un trasplante cuando solo hay un órgano disponible.
Para la prueba utilizaron varios modelos de lenguaje de gran tamaño (LLMs) y les plantearon un escenario hipotético: varios pacientes requieren un trasplante de riñón, pero solo hay uno disponible. La pregunta central fue quién debería recibirlo. A cada IA se le entregó un conjunto de datos de pacientes ficticios —edad, estado de salud, hábitos de consumo de alcohol y número de personas a cargo, entre otros— sin especificar qué variantes se emplearon.
Luego, los aportes de las IA se contrastaron con las respuestas de personas sin formación médica para identificar coincidencias y divergencias. Los resultados mostraron que los sistemas automáticos tienden a simplificar decisiones que, en la realidad, requieren un análisis complejo y matizado, y muestran una confianza pronunciada en escenarios con múltiples respuestas posibles.
Hadi Hosseini, líder del estudio, subrayó que las IA no ponderan los atributos de la misma manera que los humanos: tienden a focalizarse en un único factor —por ejemplo, el consumo de alcohol— en lugar de evaluar varias condiciones de forma conjunta. También señaló otra brecha relevante: incluso cuando se les propone una solución de compromiso aparentemente neutral, como lanzar una moneda, la mayoría de los modelos suele optar por una respuesta determinista y definitiva. Para quienes estudian ética y medicina, eso es significativo, ya que muchos dilemas morales reales no tienen una única respuesta correcta.
En la síntesis, los investigadores advierten que, si bien estas tecnologías no deben considerarse sustituto del juicio profesional, aportan una visión importante sobre la creciente presencia de la IA en la medicina y sus riesgos potenciales a la hora de tomar decisiones vitales para pacientes. El informe también fue citado por medios como el New York Post, que destaca que Penn State no propone reemplazar la deliberación clínica, sino iluminar la manera en que la IA podría influir en prácticas médicas futuras.



