Claudio Tapia atraviesa un periodo de intensas contradicciones. Por un lado, la decisión de Lionel Messi de abandonar la Selección genera pérdidas potenciales en ingresos por publicidad para la AFA; por el otro, el propio Tapia debe afrontar procesos judiciales que lo exponen como funcionario público por su rol al frente de CEAMSE. En paralelo, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino ha movido una batería de recursos legales —tanto privados como estatales— y ha impulsado una débil línea de presión contra la prensa mediante una gran cantidad de cartas documento.

Una de esas notificaciones llegó el 25 de agosto, dirigida al autor de este informe, y fue emitida por el abogado Alejandro Higa “en nombre y representación de la Asociación del Fútbol Argentino” y bajo “expresas instrucciones” de su mandante. El escrito negaba cualquier vínculo entre la AFA y su titular con Milad Soleimani, un pastor evangélico argentino radicado en Miami. La carta respondía a una nota publicada por este medio sobre una serie de actividades que Soleimani planificaba en el AFA International Center de North Bay Village, en Miami, un predio que Tapia había inaugurado durante el Mundial.

Soleimani, nacido en Irán pero criado en Argentina y radicado en Estados Unidos, había anunciado un programa de partidos gratuitos para la comunidad argentino-latina, la grabación de su canal de YouTube Buenos Muchachos y otras acciones difundidas por sus redes, que incluían logos de la AFA e incluso grabaciones en las instalaciones del predio, donde llegó a ocupar una oficina para darle “validez” a su propuesta de promoción.

Un primer aviso público, derivado de una nota de este diario, provocó que Tomás Regalado,", un lobbista que actúa como “embajador de la AFA para Estados Unidos y Norteamérica”, emitiera un comunicado en el que afirmó la inexistencia de aprobación, conocimiento o participación de la AFA en ese evento. Añadió que la movida de Soleimani no había contado con el visto bueno de la entidad y que, por ende, no sería realizada.

Sin embargo, a pesar de aquella versión inicial, Soleimani reactivó la iniciativa y logró concretar su plan. El martes 15 de septiembre, volvió a la carga en las instalaciones de North Bay Village y, bajo el sello de la AFA, organizó un encuentro en la cancha de once, con la participación de amigos y jugadores. Allí llevó a cabo un partido informal, acompañado de una cantidad de carne asada y vino para los asistentes, según la crónica de la jornada.

La secuencia exhibe las tensiones internas de la gestión de Tapia, las disputas sobre el control institucional y la compleja relación entre la AFA y actores externos que buscan vincularse a la marca del fútbol argentino, a la vez que se profundizan dudas sobre los flujos de representación y comunicación con la prensa.