El domingo comenzó el traslado progresivo de internos desde el Complejo Penitenciario Federal de Villa Devoto hacia el nuevo establecimiento en Marcos Paz. En las dos primeras jornadas, el operativo ya trasladó 609 detenidos a la unidad bonaerense.

La resolución publicada este martes en el Boletín Oficial formalizó la habilitación del Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz, que funcionará como la sede receptora. La nueva unidad tendrá capacidad provisional para 2.232 detenidos y está ubicada en el Acceso Zabala.

El penal se levanta en un terreno de 80 hectáreas y cuenta con cuatro módulos de alta seguridad. Además, dispone de áreas destinadas a salud, educación, visitas, comunicaciones y otros servicios necesarios para la vida cotidiana de la población carcelaria.

Las obras se iniciaron en 2018 mediante un convenio entre Nación, la Ciudad de Buenos Aires y la Agencia de Administración de Bienes del Estado. El proyecto permaneció detenido en 2020 y fue reactivado en diciembre de 2024 por la gestión porteña.

La resolución indica que el complejo reúne las condiciones estructurales y operativas para ponerse en funcionamiento, aunque admite observaciones técnicas y tareas pendientes de subsanación. Asimismo, instruye al Servicio Penitenciario Federal a presentar en un plazo de 90 días su estructura organizativa y el manual de funcionamiento del penal.

El operativo está bajo un Comando Unificado Federal, creado para planificar los traslados y coordinar la seguridad entre la Ciudad de Buenos Aires y la provincia. Participan SPF, la Policía Federal Argentina, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval Argentina y la Policía de Seguridad Aeroportuaria, con apoyo de fuerzas de ambas jurisdicciones.

Los traslados se realizan considerando el perfil criminológico y el riesgo de cada movimiento. Antes de la salida, los internos reciben revisiones médicas y identificaciones con códigos QR para registrar su egreso de Devoto y llegada a Marcos Paz. También se preparan bolsos con sus pertenencias, precintos numerados y actas individuales para identificar cada envío.

Los vehículos viajan en convoy con rastreo satelital y son escoltados por móviles policiales y personal en motocicleta. El trayecto entre ambos complejos tiene una extensión de aproximadamente 55 kilómetros y contempla cortes de tránsito y vallados de seguridad en los accesos.