Este martes se inicia una nueva audiencia del juicio por los Cuadernos de las Coimas. Por segunda ocasión consecutiva, el debate oral y público se desarrolla con acceso restringido: antes de empezar, el auditorio cerró sus puertas y solo permanecen dentro los abogados de las partes y los testigos que declararán.
Fuentes cercanas al proceso que estaban en el lugar confiaron a LA NACION que, al igual que la limitación de público, la transmisión en vivo de la audiencia quedará interrumpida. A diferencia de la sesión anterior, aún no se sabe qué testigos participarán en esta oportunidad.
El jueves pasado, al iniciar la jornada, el presidente del Tribunal, el juez Enrique Méndez Signori, aclaró que la Policía Federal informó que dos de las personas presentes integran el cuerpo de Inteligencia. Por ese motivo, el Tribunal decidió dejar de transmitir la audiencia. El público presente debió abandonar la sala cuando se dio el testimonio de esos testigos, quedando dentro únicamente los abogados.
Según pudo reconstruirse, en esa audiencia se abordaron aspectos técnicos del informe elaborado sobre los teléfonos de los imputados, con especial énfasis en el cruce de llamadas entre los investigados. Declararon agentes que forman parte del cuerpo de Inteligencia de la Policía Federal.
En YouTube, la plataforma donde se suelen subir las grabaciones de las audiencias, también se observa una modificación: aparece el cartel “1 video no disponible está oculto” bajo el listado de reproducciones de sesiones anteriores.
¿Qué fue lo último público en las audiencias del caso? El testimonio de Pablo Enríquez, subcomisario de la Policía Federal, quien abrió el sumario sobre el entrecruzamiento de llamadas de los investigados. Indicó que esa información suele recibirse en un Excel o PDF con un listado y que él no llevó a cabo tareas específicas sobre ese material, sino que otras personas que prestan declaración en esta misma audiencia se encargaron. “No recuerdo cómo llegó el material”, afirmó Enríquez.
Tras ese testimonio, el público debió abandonar la sala para que el debate continuara con personal de Inteligencia. El jueves anterior, la audiencia transcurrió bajo una reserva estricta, que se sostiene al inicio de esta jornada de martes: puertas cerradas, seguridad controlando el acceso y solo personas vinculadas al proceso en la sala (personal judicial, la querella de la Unidad de Información Financiera, testigos y abogados defensores).
La reserva del caso ya había sido adelantada durante el desarrollo del juicio. En la sesión previa, las partes habían pedido que se adopten medidas para preservar números de teléfono y otros datos personales de imputados o de terceros ajenos al proceso. Aunque se discutieron estos temas, no se difundieron elementos confidenciales durante las últimas intervenciones públicas.



