Bolivia emerge como ejemplo regional para el boom exportador de carne que se observó en Argentina, Brasil y Uruguay. Aunque su experiencia exportadora es más reciente, el país andino ha mostrado un crecimiento acelerado impulsado por la demanda de China.

La exportación estuvo cerrada por motivos políticos hasta 2019, año en que el entonces presidente Evo Morales suscribió un protocolo con China y se retomaron los embarques hacia el gigante asiático. En ese proceso jugó un papel destacado José Fernando Céspedes, ganadero de la región oriental y director institucional de Frigor, el frigorífico de exportación con sede en Santa Cruz de la Sierra.

Durante su participación en el Campeonato Mundial de Carnes, celebrado la semana pasada en el marco de la exposición La Rural, Céspedes explicó que Bolivia cuenta con un rodeo de aproximadamente 11 millones de cabezas, principalmente de la raza Nelore, concentradas casi en su totalidad en Santa Cruz y Beni. A partir de 2019, la apertura de mercados permitió que “el 90% de los envíos se dirigiera a China, con otros destinos relevantes como Rusia y Ecuador”.

Hoy en día se exporta alrededor del 20% de la producción vacuna del país, con un volumen estimado de 42.000 toneladas para 2025. Según Céspedes, ese cifra podría duplicarse en los próximos tres años, situándose entre 80.000 y 100.000 toneladas. Vale recordar que, cuando se abrió el comercio externo de carne en 2019, Bolivia despachó apenas 3.000 toneladas.

El incremento exportador no sería solo producto de la demanda internacional: Céspedes señaló también mejoras productivas en la ganadería boliviana. El peso de faena ha aumentado, pasando de un promedio de 200 kilos en Santa Cruz a 280–290 kilos; a nivel nacional, el peso promedio ronda los 230 kilos.

Sobre el factor político, el directivo comentó que la prohibición de exportar durante el gobierno de Evo Morales no golpeó de forma contundente al sector ganadero, dado que las ventas externas eran marginales, pero representó un freno de diez años en la actividad. Si bien esa restricción ya no está vigente, persisten tensiones políticas en Bolivia.

En el panorama actual, el sector también enfrenta un contexto social con protestas contra el presidente Rodrigo Paz, lo que, según la visión de Céspedes, se traduce en señales que “se sienten en el sector”. Aun así, la expectativa de crecimiento exportador mantiene expectante al rubro ganadero boliviano. La conversación subraya que, pese a las dificultades políticas, el sector busca capitalizar la demanda internacional y las mejoras productivas para sostener la expansión.