El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) presentó un informe titulado Medición de la productividad 2016-2025 y el stock de capital 2004-2025 de la República Argentina, que marca la primera publicación oficial de una medición de la productividad en la historia de la entidad y la reanudación del cálculo del stock de capital (serie que había estado discontinuada desde 2006).
Según el documento, la productividad total de la economía (PTF) creció 2,8% en 2025 respecto de 2024, lo que representa el primer registro positivo desde 2017. No obstante, el nivel de productividad vigente continúa situado 7,5% por debajo del pico alcanzado en 2016.
El informe, elaborado por el economista Ariel Coremberg (consultor y autor del estudio), contrasta este repunte con la dinámica observada entre 2016 y 2024, cuando la PTF cayó en promedio 1,3% anual y acumuló una baja cercana al 10%. De cara al futuro, Coremberg subrayó que “la Argentina debe sostener la productividad y mantener elevadas tasas de inversión durante varias décadas” para acercarse a niveles de países como Australia.
Respecto de la productividad, agregó que “es el verdadero motor del crecimiento de una economía” porque permite sostener el nivel de vida y los salarios a largo plazo, y funciona como el indicador principal de la competitividad, tanto en el mercado interno como en el comercio exterior.
El informe, que demandó dos años de trabajo, sitúa al Indec a la par de institutos estadísticos regionales como los de México y Colombia. La serie de productividad inicia en 2016 debido a problemas técnicos que afectaron a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) en años previos.
Coremberg sostuvo que, pese al resultado oficial, el desarrollo de la productividad en la Argentina también debe interpretarse en un marco más amplio: según estimaciones de Arklems+Land, Centro de Estudios de Productividad, la PTF no solo permanece por debajo de 2016, sino también de niveles registrados en 1950.
El informe permite desagregar la expansión de la producción entre el aporte del capital y del trabajo y el componente puramente productivo, destacando la relevancia de la eficiencia y la innovación como motores de crecimiento sostenible.



