El jefe de gabinete dio inicio a la semana con una reunión orientada a mantener en la agenda el reclamo por Malvinas. Según lo planificado, ese mismo lunes 14, el Presidente enviará a Diputados el proyecto de defensa de la soberanía sobre las islas. La lectura oficial sostiene que la iniciativa persigue que la Argentina, acompañada por actores del sector petrolero y por la diplomacia, tenga la posibilidad de participar de las regalías generadas por la extracción de recursos en la cuenca Malvinas.
La pregunta que ronda es qué busca exactamente el Mandatario con este movimiento. La lectura anticipada sostiene que la estrategia apunta a lograr una participación en las rentas de la cuenca, apoyada tanto por el sector energético como por la acción diplomática.
¿Puede la cuestión Malvinas condicionar la agenda social y política? Es una cuestión que moviliza a sectores nacionalistas, con adherentes que ya siguen a Milei, a Victoria Villarruel y también a componentes del kirchnerismo. Se trata de un tema transversal y de carga sentimental para diversos electorados.
En el plano internacional, el primer ministro británico Andy Burnham reiteró que Londres será inflexible en defensa de la soberanía y respaldará la voluntad de los isleños que optaron por pertenecer al Reino Unido. Burnham, líder de los parlamentarios laboristas, sostuvo esa postura en respuesta a preguntas durante un debate. A su vez, Nigel Farage, referente de Reform UK, afirmó por su parte la defensa innegociable de la soberanía británica. Milei, durante su gira en octubre por el Reino Unido, había previsto reunirse con Farage, pero esa visita fue cancelada.
A nivel regional y de alianzas, Trump no retomó el tema por ahora; en las conversaciones con Burnham se abordaron otros focos como Irán y el conflicto entre Rusia y Ucrania. Entre tanto, algunos sectores británicos han pedido que Israel acepte la creación de un Estado palestino, aunque esa cuestión no ha sido central en la discusión entre Estados Unidos y Gran Bretaña.
La oposición, por su parte, busca definir una línea de acción que no parezca enfrentarse frontalmente al Gobierno y, al mismo tiempo, intensifique la presión. El diputado Guillermo Michel propuso, ante la posible sanción a empresas inglesas, excluirlas del régimen RIGI y bloquearles beneficios de tratados de doble imposición; también elevan la mira en materia de gasto militar por encima de lo propuesto por el Ejecutivo.
Paralelamente, el canciller Quirno y el procurador del Tesoro, Sebastián Amerio, continuaron la semana con procesos judiciales en Comodoro Py contra empresas que operan en la cuenca Malvinas, así como contra accionistas, ejecutivos y proveedores vinculados a ese sector.
El escenario seguirá atento a si estas maniobras logran desplazar la atención pública o consolidan el giro político que Milei intenta imponer.



