La intervención que dio inicio formal a la afiliación de Alfredo Juan Canavese a la Academia Nacional de Ciencias Económicas llevaba por título “Instituciones, corrupción y análisis económico del derecho”. Aunque la anécdota lo presenta como un acto institucional, su contenido giró en torno a conceptos centrales de la teoría económica institucional. En esa ocasión, Canavese contó con la colaboración del economista estadounidense William Arthur Niskanen (1933-2011), figura destacada de la escuela de Chicago.

Niskanen transitó por la Universidad de Chicago y desarrolló una trayectoria que abarcó la Universidad de California, Berkeley y UCLA. Entre 1975 y 1980 ejerció como economista jefe de Ford, donde, según relató, les dijo a los directivos que el verdadero problema no era Japón sino la propia conducción de la empresa; por esa razón fue desvinculado. En la década de 1980 formó parte del Consejo de Asesores Económicos de la Presidencia de Ronald Reagan y ocupó la presidencia del Instituto Cato y de la Sociedad por la Elección Pública.

Durante el diálogo, Canavese sostuvo que la teoría económica puede visualizarse desde dos perspectivas: externa-interna o interna-externa. Aclaró que la realidad no permanece quieta en equilibrios estables, sino que se sustenta en mutaciones permanentes. En esa línea, subrayó que el mundo se mueve más por deseos intensos que por ideas tranquilizadoras y recordó, tomando como referencia a Fred L. Smith, que cuanto mayor es la presión para que el gobierno actúe como si estuviera en un entorno competitivo, mayor es la cercanía teórica entre lo público y lo eficiente. En ese marco, mencionó haber desarrollado un modelo denominado “burocracia en conflicto”.

Entre los temas centrales estuvo la idea de la tragedia de los comunes, así como una menor discutida, la de los anticomunes. Canavese explicó que la corrupción puede definirse como el uso indebido de propiedad ajena para obtener beneficios personales. En esa línea, afirmó que tanto la tragedia de los comunes como la de los anticomunes analizan cómo la asignación de recursos se ve afectada cuando los derechos de propiedad son incompletos. Si no hay un actor con derecho claro de exclusión, se favorece la tragedia de los comunes; si hay múltiples titulares del derecho de exclusión, se genera la tragedia de los anticomunes. Ambas situaciones generan ineficiencia: en el primer caso por un uso excesivo de los recursos, en el segundo por una deficiencia de exclusiones. Remarcó que, si bien el crimen organizado es nocivo, el crimen desorganizado resulta aún peor, y sostuvo que debe haber instituciones que hagan que la tragedia de los anticomunes se transforme en la tragedia de los comunes.

El desarrollo de la idea quedó inconcluso en la transcripción, que cierra con una referencia incompleta: “En 1954 Paul Anth...”.