Rosario Central se quedó con la victoria 3-1 ante Estudiantes en la final de la Supercopa Internacional, disputada en el Estadio Único Madre de Ciudades, en Santiago del Estero. El encuentro estuvo cargado de tensión por un arbitraje discutido y, al finalizar, se registró un altercado entre jugadores en el pasillo rumbo a los vestuarios.

Ya concluido el partido, se armó un episodio destacado en la premiación: la presencia de Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes, y el ingreso de Claudio Tapia, titular de la AFA, al área de premiación. Verón se apartó del escenario cuando Tapia avanzó y, tras el paso del plantel de Central, el presidente de la AFA subió al escenario para participar de la entrega de las medallas al subcampeón. El momento generó risas irónicas entre parte del público y los asistentes.

Durante el acto de entrega de trofeos a los árbitros, la transmisión mostró a los jugadores de Estudiantes observando y aplaudiendo de forma irónica al cuerpo arbitral. En el plano deportivo, el Pincha cuestionó distintas decisiones: señalaron una posible mano no advertida de Central, la supuesta expulsión por doble amonestación de Elías Verón que no fue mostrada y una infracción a Enzo Copetti que derivó en el penal convertido por Ángel Di María sobre el cierre del primer tiempo.

En paralelo, Estudiantes mantuvo una postura crítica hacia la gestión institucional, aun cuando Tapia lideraba esa postura. La escena se acompañó de la presencia de Verón invadiendo el campo para manifestar su descontento por la resolución del encuentro y por la manera en que se celebró el triunfo de Central.

El título de la pelea y la controversia alrededor del arbitraje destacaron al cierre de una noche en la que Central se llevó los aplausos en la cancha y una lluvia de cuestionamientos fuera de ella. Además de la derrota en el terreno, la premiación dejó una imagen de tensión entre dirigentes y un episodio adicional de fricción entre los protagonistas de ambos clubes.