El Gobierno británico anunció una nueva escalada en la confrontación con Argentina por las Malvinas al rechazar formalmente la solicitud de arbitraje que busca frenar la exploración de hidrocarburos en las islas, dentro del marco conocido como Proyecto Sea Lion. La comunicación fue entregada de manera oficial a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza, el martes de esta semana.

En su respuesta, el Reino Unido calificó la petición de arbitraje como un intento deliberado de debilitar la prosperidad y la seguridad económica de un pueblo con autogobierno. Después de ese encuentro, el Gobierno británico difundió un comunicado en el que Uma Kumaran, subsecretaria parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar, afirmó que “el pueblo de las islas Malvinas ha elegido libre y democráticamente su futuro” y que los isleños “tienen todo el derecho a desarrollar y gestionar sus recursos naturales sin intimidación, coacción o interferencia de terceros”.

La funcionaria añadió que las actividades de hidrocarburos en el territorio están reguladas por la legislación británica de las Malvinas y se realizan “en plena conformidad con el derecho internacional”. También afirmó que, en el transcurso de esta semana, el Gobierno británico comunicó al canciller argentino Pablo Quirno —actualmente en París acompañado por el Presidente Milei— que los esfuerzos por obstaculizar la actividad económica lícita en las Islas no constituyen actos de una relación internacional responsable.

Según las fuentes consultadas, Plaza fue informada de los términos de la protesta formal el martes, un día antes de que se diera a conocer públicamente el texto. Por ese motivo, la Cancillería argentina no dio a conocer de inmediato el encuentro ni emitió una repuesta.

En su mensaje, Kumaran dejó en claro que se trata de “intentos deliberados de socavar los derechos y los medios de vida de los habitantes de las Islas” y planteó dudas sobre la fiabilidad de Argentina como socio del Reino Unido. Reiteró, además, que el Reino Unido continuará respaldando al gobierno de las Malvinas y a sus habitantes, defendiendo sus deseos, su economía y su derecho a decidir su propio futuro. “Nuestro apoyo es inquebrantable”, concluyó.