El presidente argentino, Javier Milei, emprenderá esta noche una nueva gira internacional, esta vez con destino a París. En la capital francesa buscará atraer inversiones, ofrecer detalles de su propuesta económica al exterior y exhibir el respaldo de las provincias, ya que lo acompañarán 13 gobernadores.
La visita se da en un contexto de preocupación por el incremento del riesgo país, que en las últimas jornadas superó los 600 puntos. A ello se suman series de indicadores negativos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), hechos que, desde el entorno oficial, se atribuyen a la volatilidad propia de la economía y a que las proyecciones anteriores del equipo económico no se correspondían con la actualidad.
El ministro de Economía de la gestión actual, Luis Caputo, ha señalado que la actual incertidumbre de los mercados tiene una raíz política, responsabilizando a la oposición. En el marco de un evento internacional, señaló que “el kirchnerismo” y, en su lectura, figuras como Kicillof, expresan un discurso que, a su entender, alimenta la desconfianza de los inversores.
En el Gobierno no hay una postura única ante las turbulencias; el propio Milei afirmó que las cifras del Indec pueden variar en un contexto de alta volatilidad. Por lo pronto, la mayoría de la coalición mantiene la estrategia de avanzar sin recurrir a anuncios de estímulo masivo para reactivar el consumo, aunque se ven en carpeta, de forma discreta, algunas ideas para enfrentar un posible episodio de tensión.
Un integrante de la mesa política, que se reúne este martes para discutir el proyecto de Incentivo a la Inversión Extranjera, afirmó que el riesgo país se mueve en tendencia de tipo serrucho y citó caídas en otros indicadores, como el índice de confianza de la Universidad Di Tella (caída del 5,9% en septiembre, alcanzando su mínimo) y el índice de confianza del consumidor.
En la rueda de prensa semanal, Adrián Ravier, portavoz presidencial, defendió el plan económico y explicó dos choques externos que afectan a los mercados emergentes: las tensiones en Medio Oriente y las subas de tasas en Estados Unidos. Aseguró que 2026 será un año de crecimiento para la Argentina, recalcó que el gobierno no imprime moneda y sostuvo que el plan de estabilización vigente está dando resultados. También recordó el estado de la economía previa a la llegada del actual equipo y afirmó que, al reducir la inflación, se reduce también la pobreza, destacando el dato de inflación de agosto, en 1,7%.
Más allá de la línea oficial, algunas voces internas, aunque minoritarias, señalan la necesidad de escuchar las alertas y la desconfianza que persiste entre los inversores extranjeros.



