Mar del Plata. Enviada especial. El mercado laboral está atravesando una transformación que podría cambiar más la forma de hacer las tareas que la cantidad de puestos disponibles. La inteligencia artificial, la aparición de nuevos sectores y la necesidad de perfiles con capacidades distintas están modificando lo que buscan las empresas y la manera en que estructuran sus equipos. En Argentina, estos movimientos llegan con retos específicos: alta informalidad, dificultades para formar talento y una estructura productiva que también se está reconfigurando.

Ese marco dominó gran parte de la agenda del 62° Coloquio de IDEA, donde economistas y empresarios debatieron sobre el empleo que viene. El diagnóstico no anticipa una ola de despidos, sino una redistribución de tareas y habilidades, con ciertas actividades más expuestas a la IA y una demanda creciente de capacitación.

Luciano Laspina, presidente de CIPPEC, afirmó que la adopción de la IA avanza a un ritmo moderado, similar al de revoluciones tecnológicas previas. Propuso analizar el fenómeno a partir de dos ejes: el grado de sustitución de tareas y la velocidad de implementación. Según explicó, los empleos están formados por múltiples tareas, y la IA suele potenciar algunas mientras libera tiempo para otras. En el contexto estadounidense, mencionó, las áreas más sensibles incluyen centros de atención, programación y tareas vinculadas al lenguaje. Puso como ejemplo a un vendedor que puede emplear IA para generar reportes y así disponer de más tiempo para atender a los clientes. Con esa visión, concluyó que no hay destrucción de empleo, sino redistribución de tareas.

Sin embargo, señaló una brecha que genera inquietud: una menor captación de talento junior y una mayor demanda de perfiles senior. Esa desigualdad fue destacada por los ejecutivos como un desafío clave de la transformación tecnológica.

Sofía Vago, directora de IDEA y CEO de Accenture, afirmó que la IA atraviesa todos los sectores y subrayó que una de las principales trabas es pasar de pruebas a una implementación a gran escala. Un estudio realizado junto con la Unión Industrial Argentina (UIA) mostró que ocho de cada diez compañías ya incorpora procesos o proyectos vinculados a IA. Sin embargo, apenas el 30% tiene proyectos concretos y solo el 9% aborda la transformación de forma integral. El desafío reside en la capacidad de escalar. La ejecutiva explicó que incorporar una herramienta aislada no alcanza, porque el proceso debe avanzar hacia una transformación que se sostenga en toda la organización. Los participantes coincidieron en que el progreso real depende de convertir iniciativas en operaciones extendidas y escalables.