En un contexto donde las noticias se consumen y olvidan con rapidez, el ex vocero y exjefe de Gabinete Manuel Adorni volvió a hacerse visible en ámbitos sociales. Alejado de la tensión de su salida de la función pública, ya se lo ve en encuentros de cumpleaños y se especula con su participación próxima en el Family Day del Canadian School de Caballito, institución donde meses atrás recibió críticas y escrache durante el pico del escándalo.
Durante una reunión familiar, Adorni dejó entrever una actitud confrontativa al explicar que está “en modo de respuesta” ante lo sucedido, lo que sorprendió a los presentes. Sus cercanos lo describen con la intención de asumir responsabilidades y apoyar a quienes, según él, lo empujaron fuera de su cargo, señalando a periodistas y a interlocutores internos como blancos posibles de ese “reajuste”.
El queja o desconfianza de Adorni se apoya en una serie de hechos que rememoran su versión de los hechos. Menciona un video que habría surgido cuando las tensiones en Nueva York ya parecían superadas, y que estaría relacionado con un episodio en el aeropuerto de San Fernando y un vuelo privado rumbo a Punta del Este. Asegura haber sido “vendido” y sugiere que hubo la mano de figuras políticas de alto nivel, incluso aludida hacia Mauricio Macri, aunque sin pruebas contundentes en este tramo.
A la par de estas hipótesis, Adorni aguarda, según sus palabras, a que termine el otoño para poder inaugurar, finalmente, la cascada en la piscina de Indio Cua, un proyecto personal que ha mantenido postergado en medio de la ya larga polémica.
La escena política también tuvo su dosis de fricción en la mesa chica de la diplomacia. En la cena por el 48° aniversario del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), que reunió a unos 400 invitados entre funcionarios, empresarios, dirigentes y diplomáticos en La Rural, el canciller Pablo Quirno aprovechó su discurso para cuestionar la postura del Reino Unido respecto de las Islas Malvinas, en un momento en que el embajador británico, David Cairns, ocupaba una mesa principal.
Quirno subrayó la negativa británica a negociar la soberanía del archipiélago y cuestionó las medidas unilaterales vinculadas con la explotación de recursos en la región, elevando la temperatura de un asunto que, fuera de esa velada, continúa siendo tema sensible dentro del escenario político argentino.



