River Plate logró un triunfo trabajado ante Atlético Tucumán, un rival que llegaba en buena dinámica y que mostró carácter defensivo durante gran parte del encuentro. La noticia de mayor relevancia sucedió cuando River, que tuvo un jugador más desde los 12 minutos por la expulsión de Nicola en la visita, decidió dar un paso al frente sin convencer con un juego fluido: la lluvia convirtió la cancha en un escenario resbaladizo y el equipo se apoyó más en el corazón que en la precisión colectiva.

El partido se inició con la expectativa de ver a un River más sólido tras la salida de Chacho Coudet y la llegada de Leonardo Ponzio, a quien la dirigencia designó como entrenador de forma casi inesperada. En ese contexto, la discusión táctica quedó a un segundo plano ante la necesidad de ganar. River sumó su tercera victoria consecutiva y, con el resultado de este sábado y los demás resultados de la fecha, quedó por primera vez en puestos de clasificación para los play-offs, marcando un hito tras nueve fechas.

Atlético Tucumán, que venía de una racha sin derrotas en 12 partidos y clasificó a los cuartos de final de la Copa Argentina, dio batalla durante casi todo el choque. El Decano se mostró ordenado y fue castigado por una acción puntual: a los 12 minutos del primer tiempo, Nicola dejó al equipo con diez, lo que condicionó el desarrollo del encuentro.

En lo que respecta a la concreción, River encontró el gol del triunfo a los 46' del complemento. El conjunto visitante intentó sostenerse con la asociación entre piezas, pero no logró capitalizar la superioridad numérica por el desgaste propio y por la imposición de un juego pragmático del local, que terminó inclinando la balanza a su favor en un cierre áspero.

Un hecho polémico atravesó el duelo: a los 32 minutos del segundo tiempo, Arambarri frenó a Canelo con una entrada durísima que, para muchos, merecía tarjeta roja directa; el árbitro Gariano optó por amonestar al volante de River, decisión que no escapó a los cuestionamientos y que, al igual que otros fallos del fútbol argentino, volvió a quedar en la mirada de los aficionados por la ausencia del VAR. En tiempos previos, se había discutido también la actuación del árbitro en situaciones similares, generando críticas sobre la credibilidad de los referís.

Entre anécdotas de vestuario y la lluvia constante, el viaje de los jugadores desde el hotel al estadio también dejó su marca: el ómnibus de River quedó atascado en un desnivel de la ciudad, un pequeño contratiempo que contrastó con el alivio del resultado final. En definitiva, River sumó tres puntos que alimentan la ilusión de cara a la continuidad del torneo, mientras Atlético Tucumán dejó una imagen de equipo competitivo que tendrá que ajustar detalles para futuras batallas.