El presidente argentino, Javier Milei, afirmó ayer, ante inversores reunidos en París, que si obtiene la reelección, 2028 podría convertirse en el año más sólido para la economía del país. La declaración contrastó con promesas anteriores de optimismo desbordado, incluyendo promesas en años pasados que no llegaron a materializarse y referencias de figuras como Luis “Toto” Caputo sobre un horizonte de “los mejores 18 meses” al cierre del mandato.

El mensaje del mandatario reconoce, en buena medida, que la actividad económica no respondió como esperaba el Gobierno y que, para que el crecimiento se exprese plenamente, es necesaria claridad sobre el panorama electoral. Por eso evitó mirar con confianza el 2027, un año con gran peso de la incertidumbre respecto de qué gobierno tomará las riendas el 10 de diciembre.

Milei señaló a la energía, la minería y la agroindustria como columnas de la siguiente fase. Aseguró que las inversiones que ya están en marcha podrían acelerarse y que sectores aún sin desembarcar en Argentina recibirán nuevos capitales. En esas líneas, el mandatario subrayó que ahora es el momento oportuno para apostar por el país.

En el plano macro, la instancia estuvo acompañada por un diagnóstico que no escapa a las tensiones: el riesgo país rebotó hasta 636 puntos básicos y el dólar mayorista cerró alrededor de 1.525 pesos. La consultora LCG afirmó que estos movimientos responden a la desconfianza en la economía real y al pulso electoral, que se perfila como muy polarizado entre modelos antagónicos.

Tanto Milei como Caputo insistieron en que, el año que viene, la prioridad será evitar la volatilidad cambiaria típica de las campañas electorales. Reiteraron que hay un control riguroso de la cantidad de pesos y que existen recursos suficientes para contener una presión alcista del dólar. Entre estos, indicaron una capacidad de respuesta de USD 40.000 millones en swaps de monedas con China y Estados Unidos, USD 15.000 millones en contratos de futuros, y USD 20.000 millones adquiridos por el BCRA desde las elecciones de 2025 hasta fin de este año.

La promesa electoral abre, sin embargo, preguntas en parte de la ciudadanía, que observa un despegue económico prometido desde el oficialismo que aún no se materializó. Milei afirmó que las inversiones comprometidas y las reformas para impulsar un repunte sostenido se pondrán en marcha luego del proceso electoral. En ese marco, el diagnóstico indica que la economía sigue muy concentrada en agroindustria, minería y energía, mientras que otros rubros, como la industria, la construcción y el comercio, muestran caídas.

Con este panorama, el equipo económico enfrenta el desafío de sostener un crecimiento más amplio y evitar choques cambiarios en un año electoral.