La defensa de Manuel Adorni presentó ante la Justicia un escrito extenso para justificar cómo evolucionó su patrimonio durante su paso por la función pública. El exjefe de Gabinete sostiene que buena parte de sus ahorros en dólares provino de inversiones en Bitcoin que fueron liquidadas antes de asumir y detalla la forma en que utilizó esos fondos, así como respuestas sobre compras y refacciones de inmuebles, préstamos, vehículos y gastos en efectivo.

El documento responde a los 20 puntos que el fiscal federal Gerardo Pollicita planteó en la causa por presunto enriquecimiento ilícito. La investigación abarca desde diciembre de 2023, cuando ingresó a la función pública, hasta el 27 de junio de 2026, fecha en la que dejó el cargo.

La defensa afirmó que la evolución patrimonial de Adorni durante ese periodo cuenta con un “sustento razonable y verificable” y aseguró que no existe “enriquecimiento apreciable alguno que no admita explicación”.

Uno de los ejes centrales del requerimiento era el origen de US$565.000, US$513.000 y US$388.961,52 en efectivo que aparecieron en declaraciones juradas rectificativas, bajo el concepto de “venta de activos” en 2023, 2024 y 2025, respectivamente. En respuesta, la defensa indicó que esos fondos provienen principalmente del producto de la liquidación de ocho direcciones de Bitcoin, las cuales habrían generado un total de US$591.544,61 al momento de vender las criptomonedas.

Para respaldar ese punto, la defensa presentó un acta notarial que sostiene que las ocho billeteras pertenecen a Adorni, y un escribano certificó que el exfuncionario pudo firmar mensajes utilizando las claves privadas asociadas a cada una de las direcciones. Además, Adorni entregó a su abogado las claves privadas en un sobre cerrado, a disposición de la investigación si la Justicia las solicita.

Las ocho direcciones mostraron actividad únicamente entre el 21 de octubre de 2014 y el 10 de septiembre de 2018 y hoy no conservan saldo. La defensa utilizó ese dato para sostener que el patrimonio vinculado a esas inversiones se había generado años antes de que Adorni asumiera un cargo público.

Según el descargo, las primeras compras de Bitcoin se realizaron en 2014 y ascendieron a US$1.897,20, mientras que la mayor parte de la inversión se concentró en 2017, cuando destinó US$199.883,20. Adorni explicó que las operaciones se llevaban a cabo de forma presencial y en efectivo: se reunía con vendedores particulares, recibía las criptomonedas y entregaba los dólares sin que ninguna de las partes se identificara.

También se señala que la venta habría seguido una modalidad similar entre 2017 y 2018. El texto original de la noticia se corta al final, quedando inconcluso ese tramo de la información.