El Masters 1000 de Shanghai vivió una de sus sorpresas cuando el español Carlos Alcaraz cayó ante el belga Zizou Bergs, situated en el puesto 39 del ranking. Bergs se impuso 7-5 y 7-6(4), aprovechando las dificultades del favorito para cerrar el encuentro en dos sets.

Con esta derrota, Alcaraz dejó atrás una racha de siete victorias consecutivas, luego de coronarse campeón en Tokio, en el ATP 500. Además, el resultado alimentó la proyección de que Alexander Zverev terminará la temporada 2026 como Nº1 del mundo.

Durante el desarrollo del partido, Alcaraz dejó entrever su malestar con las condiciones de la pista y con la irregularidad de las pelotas. En un tramo del encuentro, se escuchó su reclamo: “No puedo jugar por intuición!”, registrado por cámaras y micrófonos en la transmisión.

Bergs sostuvo la presión en los momentos decisivos y complicó al líder de la estadística incluso cuando parecía tener el control. En el segundo set, Alcaraz logró mejorar su servicio, pero sufrió un quiebre en el undécimo game. Aunque Bergs tuvo la oportunidad de cerrar el encuentro con su servicio, no la aprovechó; Alcaraz reaccionó con un quiebre y buscó apoyo en el público de la pista central de Qizhong. No obstante, Bergs mantuvo la concentración en el tie-break y selló la victoria.

Al finalizar, Bergs pareció sorprendido por lo conseguido. Al firmar el cartel de ganador, dejó un breve mensaje: “¿Qué acaba de pasar?”.

En Shanghai, para Alcaraz representó una nueva frustración; su mejor actuación en el torneo data de 2024, cuando llegó a cuartos de final y cayó ante el checo Tomas Machac.

Detrás del triunfo de Bergs emerge una historia particular. Nacido el 3 de junio de 1999 en Lommel, Bélgica, Bergs lleva un nombre ligado al fútbol mundial. Sus padres esperaban una hija y habían elegido llamarla Amélie, pero llegó un varón. Su padre, Koen, que jugaba al fútbol en un equipo amateur, recibió el apodo “Zizou” durante el Mundial de Francia 1998, y ese apodo terminó convirtiéndose en el nombre de su hijo. Koen fue quien le acercó una raqueta cuando tenía apenas tres años y lo acompañó a lo largo de su carrera. Su trayecto incluyó pasos por el circuito Challenger, una lesión en los ligamentos de la muñeca izquierda que obligó a modificar su revés y, durante la pandemia, trabajó en un supermercado para mantenerse.