Tras casi dos semanas desde la cadena nacional dedicada a reactivar la defensa de la soberanía de las Malvinas, el presidente Javier Milei afirmó que la movida no obedece a una estrategia electoral y aseguró que calificarla como una maniobra de ese tipo sería una interpretación errónea. Señaló que quienes sostienen esa lectura no revisaron la información ni el origen de la decisión de emitir la cadena.
Explicó que el disparador de la reactivación fue un comentario de Donald Trump, quien sugirió evaluar un posible cambio en la postura de Estados Unidos respecto de Malvinas ante la falta de respaldo en otros frentes, como el Estrecho de Ormuz. En ese marco, Milei indicó que la acción tuvo fundamentos externos y que no se trató de un hecho casual ni de una maniobra interna aislada.
Definió a Trump como un “gran negociador” y cuestionó que alguien pudiera realizar una jugada de ese tipo sin contar con respaldo en su red de apoyo, al tiempo que subrayó la ventaja estratégica de Argentina en alimentos, energía, minerales y capital humano. A su juicio, esa posición, sumada a la cercanía con el bloque que encabeza Estados Unidos, podría permitir presionar a Reino Unido.
El mandatario afirmó también que Estados Unidos podría ejercer presión sabiendo que tiene interlocutores en la región, aludiendo a declaraciones recientes de Scott Bessent, funcionario estadounidense que fue destacado por elogios al gobierno argentino.
Milei insistió en que la reactivación del tema Malvinas viene gestándose hace tres años y que un factor externo permitió aprovechar la oportunidad. Criticó a los analistas políticos locales por considerar que la movida obedecía a una maniobra electoral y sostuvo que la Cancillería ya estaba ultimando los detalles de un proyecto para sancionar a empresas que realicen actividades petroleras en la zona sin la debida autorización. Según informó el canciller Pablo Quirno en una reunión de Gabinete, el proyecto estaba prácticamente para enviarse.



