En el nuevo proyecto de Insomniac Games, el foco ya no está en Spider-Man y sus acrobacias entre rascacielos. Wolverine llega para explorar la faceta más salvaje del personaje: una pelea constante entre lo humano y lo animal, con un tono notablemente más crudo que la entrega anterior.

La historia se ubica en el mismo marco narrativo que Marvel's Spider-Man, pero se trata de una experiencia autónoma para PlayStation 5, con una propuesta más madura. En este relato, los mutantes siguen siendo objeto de desconfianza y persecución, y Logan se ve inmerso en un mundo hostil para su especie.

Entre los antagonistas figura Bolivar Trask y su red de Centinelas, símbolos de la vigilancia y el control sobre los mutantes. Logan regresa tras tres años fuera de Team X, un grupo creado décadas atrás por Nathaniel Essex para proteger a la comunidad mutante frente a las amenazas humanas.

En esta versión, Essex —conocido en los cómics como Mister Sinister— aparece como fundador de Team X y defensor de la causa mutante. Además, la historia altera ciertos hitos del pasado de Logan: Essex habría encontrado al mutante hace treinta años, cuando estaba desatado en la naturaleza, en lugar de haber sido Xavier quien lo rescató. La amnesia y la manipulación de recuerdos emergen como recursos recurrentes en su biografía, tema que ha marcado al personaje a lo largo de décadas.

Logan es consciente de sus capacidades —sentidos agudizados, factor curativo acelerado y esqueleto recubierto de adamantium—, pero gran parte de su identidad permanece envuelta en sombras. Referencias a Arma X y otras aristas del pasado buscan entrelazar la iconografía de los cómics con esta nueva interpretación.

En conjunto, Marvel's Wolverine se presenta como una evolución de la fórmula de Insomniac: no se limita a replicar el modelo de Spider‑Man, sino que propone una experiencia propia que explora el conflicto interno entre humano y animal, con decisiones y matices que podrían situar a la compañía entre las grandes apuestas de la escena en PS5.