Simon Weckert es un diseñador y artista alemán que transita entre tecnología, espacio público y vigilancia digital. Sus proyectos suelen poner a prueba los sistemas que integran la vida cotidiana y cuestionar cómo las máquinas observan, clasifican y condicionan el comportamiento de las personas.
Su último acercamiento apunta directo a las cámaras equipadas con inteligencia artificial: una camiseta que, gracias a una combinación de formas y colores, puede dificultar que el software de reconocimiento identifique a la persona que la porta. La prenda, llamada Digital Camouflage, surgió como respuesta al despliegue de sistemas automatizados de vigilancia en espacios públicos de Berlín.
“Quería una respuesta con la que uno pudiera plantarse frente a esas cámaras”, comentó Weckert en diálogo con TN Tecno sobre su creación.
La idea nació en torno a Kottbusser Tor, una zona de gran afluencia en la capital alemana donde comenzaron a emplearse cámaras capaces de analizar conductas peatonales. “El disparador fue concreto: Berlín activó su primer escáner de comportamiento con IA, un software que clasifica lo que hace cada transeúnte entre ‘normal’ y ‘sospechoso’”, explicó el artista.
Su objetivo no fue desarrollar una herramienta para ocultar físicamente a las personas. La prenda es perfectamente visible para el ojo humano; el engaño ocurre exclusivamente frente al algoritmo que intenta determinar si lo que aparece ante la cámara es una persona.
Digital Camouflage aplica una técnica conocida como ataque adversarial, que introduce modificaciones en una imagen u objeto para provocar errores en la interpretación de un modelo de IA. En este caso, el ataque no está oculto en un archivo digital, sino impreso directamente sobre la tela.
Los sistemas de visión artificial aprenden a identificar personas analizando grandes volúmenes de imágenes y buscando patrones recurrentes. A partir de esos datos, reconocen características como la forma del cuerpo, sus proporciones y la relación entre cabeza, hombros y piernas. Weckert buscó interferir justamente en esas referencias: “Los detectores nunca aprendieron qué es un ser humano; memorizan cómo se ven estadísticamente a partir de millones de imágenes”, afirmó. Según el diseñador, las formas superpuestas del estampado desfiguran la silueta y dificultan que el software agrupe elementos como la cabeza, los hombros y las piernas dentro de una misma figura. A ese efecto se suman los colores intensos del diseño, que refuerzan la distorsión de la percepción visual por parte de la IA.



