Un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) analiza las herramientas y políticas dirigidas a impulsar la producción agropecuaria en los países del Mercosur y señala que Argentina es el único integrante con una transferencia neta desde el sector hacia la economía y el Estado, al tiempo que Brasil, Uruguay y Paraguay sostienen mecanismos de apoyo al campo.
La BCR destaca que, mientras Uruguay, Paraguay y Brasil mantienen esquemas de ayuda a productores mediante distintas transferencias y herramientas, en Argentina el saldo es opuesto: el sector agropecuario aporta recursos a otras áreas de la economía y al Estado. Al final del periodo analizado, la BCR subraya un quiebre respecto de 25 años atrás: Argentina y Brasil exhibían entonces valores netos cercanos a cero, pero terminaron en extremos opuestos.
En números, la BCR indica que en 2024 Brasil destinó recursos al agro equivalentes al 9% del valor de la producción agropecuaria (VPA), mientras que en Argentina las políticas públicas implicaron una transferencia neta desde el sector equivalente al 15% del VPA. Uruguay y Paraguay, por su parte, apoyaron al sector durante todo el periodo, con promedios del 6% y el 3% del VPA, respectivamente.
El informe detalla un periodo crucial entre 1997 y 2001, cuando Argentina mostró cierto apoyo estatal al campo (0,2% del VPA). Esa situación cambió radicalmente a partir de 2002, con la reintroducción de retenciones y otras medidas para desacoplar precios internos de los internacionales. En 2008 se añadieron restricciones cuantitativas a las exportaciones, y entre 2007 y 2010 se implementaron subsidios al consumo y compensaciones a la industria molinera. Como resultado, entre 2002 y 2015 las políticas agropecuarias significaron una transferencia neta desde el sector equivalente al 23,7% del VPA, en promedio.
A partir de 2016 se abrió la economía y, entre ese año y 2024, se observó una moderación de esas transferencias desde el sector. No obstante, a lo largo del periodo 1997-2024, las distorsiones de precios provocadas por las retenciones representaron la mayor porción de la detracción, acumulando US$ 207.500 millones. En contrapartida, se registraron US$ 6.500 millones en apoyos directos y US$ 9.700 millones destinados a servicios generales.
El comportamiento de Brasil, referente regional, muestra un camino diferente dentro del bloque. Entre 1995 y 1999 el apoyo fue prácticamente nulo (−0,02% del VPA); entre 2021 y 2024 se eleva a un saldo positivo del 6%, y en el periodo 2000-2012 alcanzó un pico del 11%. En conjunto, entre 1995 y 2024, el apoyo total al agro en los cuatro países sumó US$ 242.000 millones, con el canal presupuestario como motor principal: aportes directos cercanos a US$ 100.000 millones y servicios generales alrededor de US$ 72.500 millones, entre otros componentes.



