Rosario Central se quedó con la Supercopa Internacional al imponerse 3-1 ante Estudiantes en el Estadio Único Madre de Ciudades, de Santiago del Estero. El encuentro quedó marcado por un arbitraje cuestionado y por una pelea entre jugadores en el pasillo rumbo a vestuarios tras el silbato final.
Al terminar la final, Claudio Tapia ingresó al césped para felicitar a su plantel y asumió un rol destacado en la entrega de las medallas de subcampeón para Estudiantes. Apenas posicionado, el presidente de la AFA dio lugar a un momento llamativo: Verón, apodado “la Brujita”, se apartó del escenario principal y se movió entre sus colaboradores tras la llegada de Tapia.
Tapia subió al escenario luego de que desfilara el plantel del León, y el acto se vivió con cierta resignación por parte de los presentes. En esa secuencia, los jugadores de Estudiantes respondieron con aplausos irónicos al cuerpo arbitral presente en la final, en señal de rechazo a algunas decisiones.
La transmisión mostró a los médicos y al equipo de árbitros compuesto por Darío Herrera, Gabriel Chade, Cristian Navarro, Maximiliano Manduca y Federico Cano, mientras que Jorge Baliño y Mauro Ramos Errasti aparecieron en el VAR. En lo deportivo, Estudiantes cuestionó una posible mano no sancionada de Central en el área, reclamó una presunta expulsión por doble amonestación de Elías Verón que no fue ejecutada y enfatizó una infracción a Enzo Copetti que derivó en el penal de Ángel Di María cerca del cierre del primer tiempo.
En este marco de polémicas constantes, Estudiantes se distanció de la postura oficial de la AFA, con Tapia a la cabeza. Incluso Verón invadió el terreno de juego, expresando su enojo por la controversial coronación de Central.



