Ayer, las bolsas volvieron a exhibir variaciones importantes, con las acciones ligadas a tecnología e inteligencia artificial especialmente golpeadas por la iniciativa de avance tecnológico. En ese contexto, el índice Nasdaq cayó 2,6%, y los inversores buscaron refugio en la deuda soberana de Estados Unidos para disminuir la exposición al riesgo.
El crudo también subió, con el Brent tocando los 113 dólares por barril, lo que incrementó la intranquilidad entre los inversores.
En paralelo, una ola de compras de bonos del Tesoro estadounidense llevó a una suba de precios y, por tanto, a una caída de rendimientos. El rendimiento del bono a diez años retrocedió de 5,10% a 4,94% anual, alejándose de su nivel de una semana atrás, cuando había alcanzado 5,30%.
Aunque a primera vista una caída de tasas parece positiva, la lectura en este caso es distinta: funcionó como respuesta al temor por la salud financiera de las firmas de IA, impulsando a activos más seguros y a la demanda de deuda estadounidense.
La contracara fue un aumento del riesgo país, que se ubicó por encima de 700 puntos básicos. A su vez, no se dio una caída en la deuda de emisión local; el movimiento respondió principalmente a la desacluración en la tasa libre de riesgo externa.
El contexto internacional, desfavorable en las últimas semanas para Argentina, golpea el plan financiero diseñado para 2027 por el ministro Luis “Toto” Caputo. El incremento en el precio del petróleo y la consiguiente presión inflacionaria global agravan la presión sobre el país.
El endurecimiento de la política monetaria en Estados Unidos —con un alza de tasas y la posibilidad de otro incremento en diciembre— suma más fricción para el regreso de Argentina a los mercados internacionales. En los últimos dos meses, el Tesoro decidió además no colocar deuda en el mercado local.
Los interrogantes se acentúan porque, para 2027, Caputo había anunciado una intención de colocar unos USD 5.000 millones en AO29. Sin embargo, el repunte de rendimientos en dólares llevó a posponer esas colocaciones y complica su reanudación en plena etapa preelectoral.
Un informe de la consultora LCG advierte que, fuera de las fuentes “seguras” de financiamiento, persiste una brecha de aproximadamente USD 17.000 millones por encima de los vencimientos totales de USD 25.000 millones. “Los recursos potenciales que había preparado el Gobierno están en duda”, señalan desde la firma.
Además de AO29, el Gobierno contempla compras de dólares al Banco Central por USD 4.900 millones, privatizaciones y otras fuentes por USD 3.500 millones, y un saldo remanente del programa financiero de este año.



