Las estadísticas del Banco Central muestran que, aunque el índice de morosidad del crédito total al sector privado subió ligeramente por la mayor irregularidad en las carteras de las empresas, los atrasos de los hogares disminuyeron por primera vez desde marzo de 2024, aunque la caída fue modesta. Este marco se produce en un escenario en el que varios bancos han lanzado, en los últimos meses, planes de restructuración orientados a ayudar a sus clientes a regularizar deudas. Aunque las ofertas pueden facilitar el cumplimiento de los compromisos, es clave revisar con atención las condiciones para evitar nuevos incumplimientos.

Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, aconseja comenzar por armar un presupuesto familiar lo más realista posible, incluyendo ingresos y gastos, por pequeños que sean, para estimar cuánto se puede pagar cada mes. "Lo fundamental es presentar una realidad sólida y confiable", resume el especialista, subrayando que un historial de moras recurrentes puede cerrar puertas a crédito en el futuro.

Otro punto central es evaluar cuánto dinero hay disponible para distribuir entre las deudas de todos los acreedores. Barbero recomienda priorizar la comunicación con quienes concentran los montos más elevados para lograr una regularización rápida y evitar plazos excesivamente exigentes. Refinanciar con varios acreedores al mismo tiempo tiende a alargar el proceso y podría volverse insostenible; si se negocia con un solo acreedor, la vía puede extenderse más de lo deseado.

Si aparece un ingreso extra, recomienda no incluirlo en el plan de pagos, salvo que se trate de un recurso que no se pueda contar habitualmente. El dinero extra podría reservarse para amortización adelantada o para obtener algún beneficio o descuento, pero no debe depender de él de forma recurrente.

Barbero también advierte que no tiene sentido incumplir después de cumplir apenas dos meses, ya que un nuevo incumplimiento puede activar intereses punitorios, aumento de tasas u otros condicionantes más restrictivos. Por ello, si no alcanza para lo acordado, sugiere buscar ajustar las condiciones de refinanciación antes de caer en mora.

Desde Santander plantean que una refinanciación bien gestionada puede ser una herramienta válida para ordenar las finanzas ante dificultades puntuales. Recomiendan acudir al banco ante las primeras señales de problemas para analizar la situación cuanto antes y evitar que la situación se agrave.

En síntesis, una refinanciación puede ser una salida razonable para ordenar las finanzas, siempre y cuando se aborde con planificación, honestidad y flexibilidad para adaptar las condiciones ante posibles imprevistos.