Buenos Aires, 20 de octubre (NA) – En el marco del 31° Simposio Internacional de Economía, organizado por Amigos de la Universidad de Tel Aviv (AUTA) y realizado en el Hotel Alvear, el economista Ricardo Arriazu subrayó la incertidumbre que domina los mercados globales y señaló una marcada venta de bonos soberanos en mercados internacionales.

Según su lectura, el propio rol de Argentina en ese contexto es de un país con fundamentos fiscales y de patrimonio sólidos, aunque con escasa confianza por parte de los inversores. En su análisis, la deuda argentina, en comparación con la del resto del mundo, aparece como un tema menor; lo problemático es la credibilidad, ya que, dijo, “no se nos cree porque hay una percepción de incumplimiento histórico”, aunque alertó que a nivel global podría agravarse esa desconfianza.

El economista afirmó que la raíz del problema pasa por la falta de soluciones en las naciones desarrolladas para reducir el endeudamiento y el déficit fiscal. Observó un proceso de salida de demanda de títulos públicos, con temor a fallas de confianza en distintos países, especialmente en las economías más avanzadas. Señaló, además, que los costos por intereses superan incluso al gasto militar y que, en varios casos, casi una cuarta parte de la inversión pública se dirige a atender el envejecimiento de la población.

De cara al panorama internacional, Arriazu señaló que la economía mundial atraviesa una etapa de alta incertidumbre, con tensiones geopolíticas y conflictos bélicos. Recordó que, a lo largo de la historia reciente, la mayor parte de las transiciones de poder estuvieron vinculadas a guerras, y sostuvo que hoy estamos en una fase de “guerra fría” que se desplaza hacia el ámbito económico y comercial, donde la seguridad estratégica pasa a jugar un papel central, más allá de la mera competitividad.

Sobre Argentina, enfatizó que la verdadera deuda neta equivaldría a un 37% del Producto Interno Bruto (PIB) y recordó que, desde 2003, los argentinos habrían realizado compras por más de US$ 400.000 millones. En paralelo, destacó factores positivos: una cosecha récord, producción destacada de hidrocarburos, buenos resultados en minería, menor compra de divisas por parte del sector privado y términos de intercambio favorables. Aun así, consideró que la economía local debería mostrar crecimientos superiores al 5%, cuando en la actualidad avanza a menos del 2%.