En el marco de ALTA AGM & Airline Leaders Forum, celebrado en Ciudad de México, Fabián Lombardo, quien asumió la presidencia de Aerolíneas Argentinas a fines de 2023 con el cambio de gobierno, afirmó que la empresa está operando con más vuelo y facturación pese a haber reducido su plantilla en 2.200 personas. El encuentro reunió a unas 350 personas del sector y 40 CEOs de aerolíneas, y Lombardo compartió panel con Estuardo Ortiz (JetSmart), Gabriel Oliva (Avianca) y Andrés Conesa (Aeroméxico), abordando los desafíos y oportunidades de la región.

Durante su presentación, el directivo señaló que buena parte de lo que se conoce sobre la historia de la aerolínea corresponde a los últimos 16 años, y añadió que su participación en ALTA fue bien recibida, incluso siendo elegido vicepresidente del comité ejecutivo de la asociación para el periodo 2026-2027, con Conesa a la cabeza de la comisión.

Lombardo recordó que entre 2008 y 2013 Aerolíneas Argentinas sufrió una pérdida operativa de US$6.400 millones, con aportes estatales por US$8.047 millones, lo que evidencia una etapa de subsidios estatales. Al asumir a finales de 2023, la premisa fue sostener la empresa sin transferencias, tras cambios en la postura oficial respecto de la privatización.

Señaló que se avanzó con decisiones muy difíciles y con políticas nunca vistas en la historia de la compañía. Entre las medidas más duras estuvo la desvinculación de 2.200 empleados, casi el 20% de la dotación, en un contexto de necesidad de simplificar procesos que hasta entonces involucraban cuellos de botella: lo que podían hacer dos personas, terminaba haciéndolo cuatro.

También se procedió a cancelar rutas estratégicas, como el vuelo a Nueva York, y servicios domésticos que no cubrían costos variables. Afirmó que estas decisiones, tomadas bajo lineamientos gubernamentales, dieron frutos: Aerolíneas Argentinas se convirtió en una marca sólida y el resultado se reflejó en los números.

En 2024 la aerolínea terminó con ganancias de US$56 millones. En 2025, la empresa logró un patrimonio neto positivo por primera vez en 17 años y, sin aportes del Tesoro Nacional, pagará 6.000 millones de pesos en Impuesto a las Ganancias. Además, Lombardo anticipó que ese año la utilidad alcanzaría US$170 millones.

Para el titular de la compañía, la clave estuvo en el cambio cultural organizacional, que orientó a la empresa hacia la experiencia y las expectativas de los viajeros, consolidando así el giro estratégico de la firma.