Fernando Muslera, guardameta de Estudiantes de La Plata, se convirtió en la pieza decisiva para que el conjunto académico alcance la final de la Copa Libertadores 2026 al contener tres de los cinco remates en la definición desde el punto penal, disputada en el Maracaná.
La vida del arquero está salpicada por una curiosa historia de nacimiento. Nació en Buenos Aires el 16 de junio de 1986, apenas minutos después de que Pedro Pablo Pasculli le convirtiera a Uruguay el gol que clasificó a la Selección argentina de Bilardo a los cuartos de final del Mundial de México 1986, hito que luego se citó como paso para la segunda estrella del país. El propio Muslera relató esa anécdota al sitio FIFA.com: el pediatra habría comentado, con el parto y el partido costando esfuerzo, que quizá le pondrían Pedro Pablo, sin saber que sus padres eran uruguayos. Ellos, en cambio, optaron por otro camino.
Otra parte de su historia tiene que ver con el nombre: de joven, la madre era fanática de Fernando Morena, ícono del fútbol uruguayo, lo que inclinó la balanza para que el portero llevara ese nombre. “O sea, llevo el nombre de un futbolista, pero uno del otro lado del Río de la Plata”, explicó.
Muslera también dejó huella en la selección uruguaya, especialmente en la Copa América 2011 disputada en Santa Fe, cuando los uruguayos eliminaron a Argentina en una definición por penales.
A nivel mundial, participó en cinco Copas del Mundo. En Sudáfrica 2010 fue figura clave cuando Uruguay terminó en cuarto lugar; él mantuvo la valla invicta hasta la victoria por 2-1 frente a Corea del Sur en los octavos de final. En Brasil 2014, la Celeste avanzó a octavos pero fue eliminada por Colombia. Su último recuerdo mundialista fue complejo: afirmó que “el fútbol siempre te da otra oportunidad” y, en ese Mundial de 2026, vivió momentos de alta tensión: Uruguay fue eliminado en la fase de grupos bajo la conducción de Bielsa, con actuaciones que incluyeron un rebote que facilitó un gol en el debut ante Arabia Saudita, un 2-2 tras un error defensivo frente a Cabo Verde y un remate que terminó en gol tras una atajada fallida ante España, lo que llevó al entrenador a pedirle el cambio en el descanso.
Sobre su identidad, Muslera dejó claro lo que siente: a ocho meses de su nacimiento, la familia regresó a Uruguay; aunque su pasaporte indique nacionalidad argentina, su sentimiento es, según sus palabras, “ciento por ciento uruguayo”.
Con todo, la atmósfera en el Maracaná dejó una respuesta contundente a su trayectoria: Muslera, nacido en una ciudad que lo vio nacer y crecer en la órbita de dos tradiciones futboleras, demostró que el viaje continúa, con la mirada puesta en los desafíos que propone Estudiantes en la Libertadores.



