En el Maracaná de Río de Janeiro, Fernando Muslera, arquero de 40 años nacido en Buenos Aires, protagonizó una de las actuaciones más destacadas de su trayectoria y condujo a Estudiantes de La Plata a la final de la Copa Libertadores. El Pincha superó al poderoso Flamengo en una llave que se definió por penales, ante un estadio pleno y un público local expectante ante el ingreso del conjunto de Cacique Medina.

Estudiantes fue dominante en la confrontación global: en la ida en La Plata había mostrado jerarquía y, en la revancha, ratificó un rendimiento sólido desde la organización para limitar a un Flamengo que se quedó sin ideas para generar ocasiones claras. El Mengao, acostumbrado a sus golpes de efecto y alinear un plantel de renombre, no consiguió despertar ante un rival compacto que buscó cortarle los caminos y aprovechar los momentos de vulnerabilidad del rival.

La eliminatoria quedó resuelta fuera de tiempo reglamentario, en los penales, con Muslera como figura central. En el tramo final del encuentro, Flamengo quedó en desventaja numérica tras la expulsión de Baltasar Rodríguez por doble amonestación, lo que obligó a Estudiantes a sostener la ventaja con un hombre menos durante parte del complemento. Aun así, el equipo platense mantuvo el orden defensivo, mostró sacrificio colectivo y dejó la definición en manos del arquero uruguayo.

En la primera línea, Gonzalo González Pírez y Santiago Núñez se destacaron en la zaga; Mancuso tuvo protagonismo en los duelos y, cuando fue necesario, respondió ante los avances de Samuel Lino. En el mediocampo, Castro y Piovi disputaron cada balón y Tiago Palacios, ingresando por la lesión de Tucu Correa, aportó movilidad y dinamismo para cortar circuitos y cerrar los pasillos del Flamengo.

Del lado de Estudiantes, Marcos Rojo regresó para aportar jerarquía en una fase clave, mientras que Palacios se afirmó sin balón y mostró rendimiento clave para neutralizar la producción ofensiva de Flamengo. Aunque el Pincha no convirtió más allá de una jugada clara que terminó en el palo, la solidez colectiva y la seguridad de Muslera fueron decisivas.

Con el triunfo, Estudiantes se clasifica a la final de la Libertadores, donde enfrentará a Palmeiras. Se confirma así un desenlace que promete connotación histórica para el club y un cierre de claro laboratorio táctico en la era de Medina, coronado por una actuación estelar de su arquero.