El partido correspondió a la tercera fecha de la fase de grupos de la Champions League y se disputó en Azerbaiyán. Tras la victoria por 2-1 frente al Sabah FK, los germanos optaron por abandonar el Estadio Olímpico de Bakú con la vestimenta de juego aún puesta y empapados, en una escena que rápidamente se volvió viral en las redes.

Aunque circularon varias versiones sobre la ausencia de agua caliente en los vestuarios, la versión oficial que se difundió fue otra: la dirigencia del Borussia Dortmund decidió no permitir duchas en el estadio por temor a una posible contaminación por la bacteria Legionella en el sistema de agua. El diario Bild informó que esa decisión se tomó antes del encuentro y se aplicó incluso durante el entrenamiento del lunes. Tras el cotejo, el entrenador Niko Kovac confirmó la medida: no se ducharon en el estadio y, en su lugar, debían hacerlo en el hotel para poder regresar más rápido.

El director deportivo del club, Ole Book, trató de atenuar la situación ante la prensa: indicó que las duchas del hotel resultaban más convenientes y que por ello se priorizó que la delegación volviera cuanto antes. Añadió, en tono irónico, que las duchas del estadio no se encontraban en condiciones de lujo, lo que justificaba la decisión.

En el trasfondo, la Legionella es una bacteria que habita en aguas dulces y puede multiplicarse en sistemas de cañerías con circulación deficiente. La infección, conocida como enfermedad del legionario, se produce al inhalar microgotas de agua contaminada, y el riesgo suele aumentar en duchas, donde el aerosol de agua se pulveriza en pequeñas partículas. Dado que el Estadio Olímpico de Bakú no tiene un equipo residente, la posibilidad de agua estancada en las cañerías eleva la probabilidad de incidentes no deseados. Bild señaló el episodio como “caos en la ducha”, y afirmó que esa fue la razón central de la decisión, aunque admitió que no existían pruebas concluyentes de la presencia de la bacteria en las instalaciones.

De cara a la seguridad y recuperación, Dortmund había reservado con antelación la zona de bienestar y spa del hotel donde se hospedaba la delegación, con la idea de que los jugadores regresaran al hotel tras el partido para ducharse y comenzar la recuperación en condiciones controladas. El viaje a Azerbaiyán fue exigente, y el cuerpo técnico buscó garantizar un entorno adecuado para el descanso.

Entre los rivales, el Sabah FK también dejó su impresión: Joy-Lance Mickels comentó con sorpresa a Sky Sports la aparición de la noticia, sin entrar en detalles sobre la medida adoptada por el Dortmund.